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¿Vale la pena tener WiFi en el frigorífico?

¿Vale la pena tener WiFi en el frigorífico?

El Internet de las Cosas ha llegado para quedarse y los hogares son cada vez más inteligentes gracias a la interconexión entre dispositivos, el control remoto o la monitorización desde el smartphone. Pero, ¿merece la pena a día de hoy tener WiFi en la nevera? La OCU lo analiza.

Al futuro todavía no han llegado los coches voladores, pero sí los electrodomésticos conectados, los sistemas de iluminación inteligente o prestaciones añadidas a las máquinas de tu hogar que puedes controlar desde el móvil. Las neveras o frigoríficos inteligentes son una de las opciones más populares y extendidas: están dotados de conexión WiFi para acceder a Internet, pueden manejarse a través de una app instalada en tu smartphone y sus pantallas permiten desde dejar notas digitales o archivar la lista de la compra a reproducir música o capítulos de tu plataforma de streaming favorita.

Las funciones varían según el modelo pero en general, suelen ser de tres tipos: las que controlan el electrodoméstico en sí mismo –como la temperatura de su interior-, la gestión de los alimentos o las funciones generales, de entretenimiento, bienestar o agenda, como la posibilidad de tomar notas. Desde la OCU revelan, tras analizar los precios medios, que las neveras inteligentes cuestan un 30% que los frigoríficos combi convencionales: 800 euros frente a 600 euros, de media. 

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En torno a si merece la pena hacerte con uno de estos aparatos, depende en gran medida del uso que les des: por ejemplo, te servirá de forma remota para controlar el termostato de vacaciones o para congelar rápido determinados alimentos. Incluso algunos permiten seleccionar a medida la temperatura y humedad por compartimento de forma independiente, activar la congelación express, reducir el ruido y el consumo de energía, purificar el aire y absorber los malores olores, autodiagnosticar averías o ahorrar electricidad abriendo menos la puerta.

Los modelos más avanzados permiten incluso hacer la compra por ti según tus necesidades -como varios modelos de Samsung vinculados a los botones Amazon Dash-, ver qué hay dentro sin abrir la puerta, retransmitir en streaming su contenido a tu móvil -algo realmente útil si te encuentras fuera de casa-, consultar y compartir tu lista. Otras posibilidades son visualizar recetas inteligentes y mostrar vídeos, fotos o instrucciones en la pantalla, incluso evitando el desperdicio de alimentos. En los casos más lujosos, pueden tener televisor integrado.

Por último, algunas funciones fantásticas de entretenimiento que incluyen estos frigoríficos inteligentes son el calendario, las notas escritas o de voz, el modo pizarra, el album de fotos o apps como Spotify. El WiFi puede incrementar ligeramente el consumo en stand-by del aparato. Sin embargo, merecen totalmente la pena si vas a sacar partido de sus funciones: ahorrarás en alimentación, energía y tiempo, viajarás más tranquilo, conservarás mejor tu comida y disfrutarás de una amplia gama de funciones extra.

Puedes acceder al comparador de la OCU para saber cuáles son los modelos de frigorífico mejor valorados. 

Fuente | OCU

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.