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Un experimento muestra que los humanos somos reacios a torturar a un avatar virtual

Un experimento muestra que los humanos somos reacios a torturar a un avatar virtual

Un experimento en torno a la obediencia a una figura de autoridad revela que las personas son reacias a torturar mediante descargas eléctricas a un avatar virtual que se equivoca en las respuestas.

En 1961, el psicólogo Stanley Milgram conmocionó al mundo con una investigación controvertida en la que personas cotidianas seguían las instrucciones de un científico para electrocutar a alguien que creían que estaba dando respuestas incorrectas en un cuestionario, una indicación condenatoria de que muchas personas podrían aceptar futuras órdenes brutales por parte de una figura de autoridad -algo demostrado en numerosas ocasiones históricas, como el genocidio judío-.

Recientemente, el pasado diciembre de 2018, un equipo de científicos con sede en Londres repitió el experimento en una simulación de realidad virtual en la que les pedían a los participantes que mataran a un avatar digital. Aunque nadie resultó lastimado, los participantes se mostraron tan reacios a tirar de la palanca, e incluso fueron tan lejos como para intentar manipular el experimento para que no tuvieran que hacerlo, según una investigación publicada en la revista PLOSOne que abre nuevos caminos en la psicología de cómo las personas se relacionan con los personajes virtuales.

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Durante el experimento, los participantes debían interrogar a un personaje virtual. Una respuesta correcta significaba que podían seguir adelante, mientras que una respuesta incorrecta significaba que el participante humano tenía que administrar una descarga eléctrica virtual sobre el avatar.

Los científicos se dieron cuenta de que los participantes a veces intentaban incitar al avatar virtual con la respuesta correcta al pronunciarlo más fuerte, con la esperanza de no tener que aplicarles la descarga eléctrica. Y aunque muchos participantes siguieron las instrucciones, los investigadores escribieron en un artículo publicado en la revista Scientific American que se publicó el viernes que “al final, incluso aquellos que habían hecho trampa mostraron un mayor nivel de estrés”.

Los responsables de la investigación sugirieron que su investigación podría usarse para explicar cómo actúan las personas ante líderes preocupantes que demandan ejercer violencia, como lo hizo décadas atrás Milgram para explorar el comportamiento de los nazis tras la Segunda Guerra Mundial.

“A pesar de que su obediencia no es genuina, aquellos que persisten en la intención de aplicar la descarga soportan un estrés adicional en comparación con aquellos que deciden renunciar”, escribieron. “A largo plazo, también se enfrentarán al dilema moral de los seguidores comprometidos, preguntándose si se comprometieron demasiado y en esencia permitieron a un líder al que no querían obedecer”, apuntan los responsables.

Fuente | Futurism

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.