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Anuncios en la órbita baja terrestre, la extraña idea de una startup rusa

Anuncios en la órbita baja del cielo, la extraña idea de una startup rusa

Una startup rusa llamada StartRocket quiere proyectar anuncios publicitarios en la órbita baja terrestre, una práctica que acarrea peligros de colisión con satélites, problemas estéticos y contaminación lumínica.

La publicidad ha diversificado sus incisivas vías para colonizar los cerebros de los consumidores en este siglo XXI: algunas marcas apuestan por el neuromarketing, otras por el storytelling, las narrativas transmedia o el marketing líquido, los anuncios te persiguen a través de la red con el auge de la publicidad programática y las redes sociales parecen las estanterías de un supermercado virtual.

No obstante, algunas startups quieren ir más allá, sin importarles demasiado la contaminación lumínica, la invasión pública del cielo -literalmente, en este caso- o los problemas que puedan ocasionar a astrónomos, satélites espaciales o toda clase de profesionales. Hablamos del proyecto de la compañía rusa StartRocket, que quiere pegar carteles publicitarios en la órbita baja terrestre para, mediante la luz del sol, reflejar el anuncio, que sería visto por todos en el cielo.

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Según indica su página web, poniendo una serie de CubeSat en órbita -se trata de un estándar de nanosatélites- a una a unos 400-500 kilómetros de la Tierra- dotados de una vela plegable capaz de reflejar la luz del Sol para formar un solo píxel, la startup podría mostrar carteles publicitarios al amanecer y al atardecer en intervalos de 6 minutos, aproximadamente 3 o 4 veces al día. La “cartelera”, llamada por la empresa pantalla orbital, tendría un área de 50 kilómetros cuadrados y podría programarse para mostrar logotipos a personas de todo el mundo,

“La Super Bowl, Coca Cola, Brexit, los Juegos Olímpicos, Mercedes, FIFA, Supreme y el muro mexicano. La economía es el sistema de sangre de la sociedad. El entretenimiento y la publicidad son lo más importante” apuntan los responsables de la web. “Viviremos en el espacio, y la humanidad comenzará a entregar su cultura al espacio. Los pioneros más profesionales y experimentados lo harán mejor para todos”.

Enseguida comenzaron a llover las críticas ante el proyecto. El astrónomo John Barentine declaró a Astronomy.com que constituye “una amenaza para la capacidad de hacer investigación astronómica desde el suelo”, ya que los destellos de luz de los anuncios podrían interferir con la capacidad para recolectar fotones de fuentes astronómicas. Además, subiría el aumento de riesgo de colisión por el incremento de la cantidad de satélites en el espacio, por no hablar del agravamiento de la contaminación lumínica, un problema que no ha parado de aumentar.

Cabe destacar que el sistema aún no se ha probado, todavía no ha recibido financiación y todavía no ha recibido aprobación acorde a las leyes y regulaciones locales e internacionales. Por su parte, el equipo afirma que han superado los primeros desafíos técnicos y ya que las regulaciones espaciales están bastante desactualizadas, es posible que la startup pueda cumplir con ellas.

En su página web la startup se anuncia con la siguiente frase: Andy Warhol dijo: “Lo más hermoso en Tokio es McDonald’s. Lo más hermoso en Estocolmo es McDonald’s. Lo más bello de Florencia es McDonald’s. Pekín y Moscú aún no tienen nada hermoso”. El espacio tiene que ser hermoso. Con las mejores marcas nuestro cielo nos sorprenderá cada noche.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.