Por Ley todos los cinemómetros tienen que aplicar un margen de error. La razón es física: los radares miden la velocidad mediante una onda que se propaga en un medio. Las leyes de la física demuestran que la velocidad de propagación de una onda en un medio depende de la densidad del mismo; de ahí que existan condiciones que alteran la velocidad a la que se propagan las señales que emiten los radares de tráfico.

Por ejemplo, un día de altas presiones, con niebla o con lluvia, la medición es diferente a la que se puede comprobar un día de baja presión atmosférica. Esta variabilidad es la que explica por qué la ley obliga a aplicar un margen de error en los radares, entendiendo por tal unos coeficientes para asegurarse de que siempre que salte el radar sea porque efectivamente se ha superado el máximo legal de la vía en cuestión.

La regla del 7 de los radares móviles

La Ley establece diferentes márgenes de error en función del tipo de radar. Los radares móviles deben aplicar un margen de error del 7%.

De ahí surge la regla del 7 de los radares móviles que establece que todos los controles de radar, en cualquier vía del país, multarán al vehículo infractor cuando supere en siete kilómetros por hora los límites establecidos, si estos son inferiores a 100 kilómetros por hora. Cuando la velocidad sea superior a 100 kilómetros por hora se aplicará un 7 por ciento de la misma.

En esta tabla lo verás más claro:

La regla del 7 de los radares móviles
Velocidad máxima permitida Velocidad a la que salta el radar
50 km/h 57 km/h
70 km/h 77 km/h
90 km/h 97 km/h
110 km/h 117,7 km/h
120 km/h 128,4%

La regla del 5 para radares fijos

Los radares fijos, sin embargo, deben aplicar un margen de error del 5% (aquí tienes los márgenes de error de cada tipo de radar), de manera que con los que están colocados en pórticos o cajas laterales debes aplicar la regla del 5 de los radares fijos.

Con los radares de tramo y los Pegasus, el margen de error es del 10%.

*Artículo original publicado por Noelia López en Autobild.es