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¿Qué es el aquaplaning y cómo debes reaccionar ante él? La DGT lo explica

aquaplaning

El aquaplaning es un fenómeno peligroso que puedes experimentar en tu coche bajo circunstancias como las fuertes lluvias. La DGT explica cómo enfrentarse a este problema para no sufrir un accidente.

Tras Filomena se han anunciado fuertes lluvias para esta semana en la Península Ibérica, hasta tal punto que incluso se ha avisado sobre posibles inundaciones. Tal cantidad de agua puede traer problemas tan graves como la nieve para los conductores, siendo uno de los principales el aquaplaning, un fenómeno ante el que no todos los conductores saben reaccionar.

Es por ello que la DGT, como parte del último número de su revista, ha publicado un especial sobre el tema:

📣Qué propicia el #acuaplanin⚠️💦

▶️La #velocidad
▶️La inadecuada presión o desgaste del neumático.

📣Qué provoca: el neumático pierde adherencia y patina.

📣Qué hacer: No frenes, sujeta bien el volante y corrige trayectoria después.

👉https://t.co/7BWBzlHqEo pic.twitter.com/4wS8GHwbZj

— Dir. Gral. Tráfico (@DGTes) January 20, 2021

El aquaplanning se produce cuando, debido a la alta velocidad del vehículo, a la falta de dibujo de los neumáticos o a que tengan una presión inadecuada, la rueda es incapaz de evacuar el agua de manera correcta, lo que hace que la goma pierda contacto con el asfalto y se deslice sobre el líquido, lo que lleva a perder el control del automóvil.

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La diferencia de adherencia es considerable y varía mucho en función de la cantidad de agua y de la velocidad a la que circule el vehículo. Así, como señala la DGT, a 60 km/h y con el suelo húmero la pérdida de agarre es del 20%, pero con agua abundante sobre el asfalto se reduce hasta el 50%. Si la velocidad es mayor, de 100 km/h, la adherencia se ve perjudicada en un 30 y un 90% en cada caso.

Ahora bien, ¿qué hacer si ocurre el aquaplanning? Hay que mantener sujeto el volante de manera firme, sin girarlo, algo que llevaría a hacer un trompo; y tampoco frenar, porque también conllevaría una pérdida de control. Hay que aguantar el coche recto hasta que se recupere la adherencia y, solo entonces, corregir la dirección hacia donde sea necesario.

*Artículo original publicado en Autobild.es

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