Tecnología

Los restos de cabello humano pueden convertirse en pantallas flexibles OLED

Un proyecto australiano convierte restos de pelo en pantallas flexibles OLED

Una universidad australiana se ha asociado con una barbería de Brisbane para lanzar un proyecto de investigación que convertirá el desperdicio de cabello humano en pantallas flexibles OLED para dispositivos inteligentes.

Parece una asociación inaudita y fantasiosa, pero es posible: un equipo de investigación de la Universidad Tecnológica de Queensland (QUT) ha desarrollado un método para convertir pequeñas hebras de cabello en nanodots de carbono, pequeños puntos uniformes que miden una millonésima parte de un milímetro y que forman parte de la creación de pantallas flexibles OLED, con las que están dotadas dispositivos electrónicos de última generación como teléfonos y televisores inteligentes.

Crédito: Universidad Tecnológica de Queensland

El profesor asociado Prashant Sonar con Benjamin Mir, quien donó desechos de cabello para la investigación de su barbería, Ben Scissorhands | Crédito: Universidad Tecnológica de Queensland

Al publicar la investigación en la revista Advanced Materials, el profesor Sonar y el profesor Ostrikov dijeron que este “fue el primer ejemplo de desperdicio de cabello humano que se convirtió en un nanomaterial de carbono altamente luminiscente a partir del cual se fabricaron dispositivos flexibles emisores de luz”. Dos pasos principales destacan en el proceso de transformación del residuo en el nuevo material: romper los pelos y luego quemarlos.

Según el QUT, los nanodots se dispersaron uniformemente en un polímero y luego se les permitió autoensamblar para formar “nano-islas”, o pequeños grupos de nanodots. La formación de “islas” preserva la emisión de un material en estado sólido que es esencialmente necesario para incorporar cualquier nanomaterial en un dispositivo.

Crédito: Universidad Tecnológica de Queensland

Crédito: Universidad Tecnológica de Queensland

Estas islas diminutas pasan a formar parte después de una capa activa en dispositivos OLED, que se iluminaron con un color azul cuando se aplicó un voltaje modesto equivalente a dos o tres baterías de lápiz. El pelo humano es una fuente natural de carbono y nitrógeno, elementos fundamentales para obtener partículas emisoras de luz. En concreto, los nanodots de carbono no brillan lo suficiente como para aplicarse a las pantallas de smart TV, pero sí en las de dispositivos portátiles o envases inteligentes. 

Los investigadores son optimistas al respecto del futuro de las pantallas OLED flexibles pequeñas y baratas aplicadas a dispositivos IoT. “Los dispositivos emisores de luz orgánicos basados ​​en puntos de carbono derivados del cabello humano podrían usarse para algunas aplicaciones en interiores, como los envases inteligentes. También donde se requiere una pequeña fuente de luz, como en carteles o en bandas inteligentes, así como en dispositivos médicos debido a la no toxicidad del material”, explican.

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Para demostrar la valía de su invento confeccionaron una botella de leche inteligente cuyo sensor incorporado brinda al usuario una actualización en tiempo real de la caducidad de la misma, mostrada en la pantalla OLED del embalaje exterior. Ahora, también tratarán de demostrar la eficacia del uso de residuos de pelo animal, procedentes de lugares como los salones de aseo de mascotas.

Otros estudios en la misma línea, como este que ha visto la luz en la revista Sustainable Materials and Technologies, apuntan a cómo los puntos de carbono hechos de cabello humano podrían servir para crear sensores que midan en tiempo real los niveles de cloroformo en el tratamiento del agua, ya que responden a esta sustancia con alta sensibilidad y selectividad.

Fuente | Inavate

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.