El espionaje y la intercepción de mensajes del enemigo jugó un papel crucial en la Segunda Guerra Mundial. Pero este papel será aún más crítico en las guerras futuras, en donde un hackeo o un troyano oculto puede desvelar los planes al enemigo, y terminar en desastre.

Ironías del destino, los ejércitos se han vuelto tan tecnológicos que para combatir el ciberespionaje están volviendo a los métodos de comunicación de la Segunda Guerra Mundial. Es el caso del Ejército Estadounidense, que ha recuperado el clásico sistema de entregar mensajes en papel dentro de una bolsa de judías. Que se sepa, las bolsas de judías no se conectan a Internet (por ahora), así que no pueden ser hackeadas…

La semana pasada, como podemos ver en la foto inferior, el helicóptero MH-60S Sea Hawk perteneciente a un escuadrón anfibio, entregó un mensaje en un papel dentro de una bolsa de judías amarilla al capitán del barco de asalto anfibio USS Boxer. Puedes ver la curiosa bolsita en la foto de apertura de la noticia.

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El helicóptero ni siquiera aterrizó: lanzó la bolsa de alubias a un marinero de cubierta, y se marchó. Contenía un mensaje en papel con las maniobras que iban a llevar a cabo. En una hipotética guerra se usará para transmitir órdenes clave sin el peligro de que sean interceptadas por el ciberespionaje. Pero, ¿por qué una bolsa de judías? Hay detrás una historia muy curiosa que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.

En abril de 1942, un bombardero perteneciente al USS Enterprise estaba realizando una misión de reconocimiento para el USS Hornet, que transportaba seis bombarderos B-25 en una misión secreta para atacar barcos japoneses.

El avión de reconocimiento avistó un barco civil japonés. Temiendo ser reconocido, hizo una pasada sobre el USS Hornet y lanzó un mensaje con lo que había visto, dentro de una bolsa de judias.

En homenaje a esta idea improvisada, casi ochenta años después la bolsa amarilla de las imágenes, usada en el ejercicio de prueba de la semana pasada, se modeló con las medidas originales de la mencionada bolsa de judias de 1942.

Curiosamente, los mensajes en papel dentro de bolsitas no es la única tecnología vintage que el ejército norteamericano ha recuperado. Desde 2016 todos los marineros tienen que saber usar un sextanteuna práctica que se había perdido. Los barcos de guerra actuales se guían por el GPS, pero un hackeo podría inutilizarlo o, peor aún, ofrecer coordenadas falsas. En ese caso, los marineros tendrán que recurrir al viejo y fiable sextante para orientarse.