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Platiscenta: encuentran microplásticos en placentas humanas

Malas noticias: encuentran microplásticos en placentas humanas

Millones de años de evolución han moldeado la increíble complejidad de la placenta, destinada a proteger y albergar una nueva vida en una etapa crucial del desarrollo. Sin embargo, a ella también pueden llegar los temidos microplásticos, tal y como revela una reciente investigación.

Plástico eres y en plástico te convertirás, parece haber evolucionado el dicho. Y es que un reciente estudio publicado en la revista Enviroment International revela que se han hallado fragmentos microscópicos de plástico en la placenta humana. 

En la investigación se analizaron, diseccionaron y filtraron seis placentas, de las cuales cuatro revelaron la presencia de doce pequeñas piezas de plástico de colores, con tamaños que oscilan entre los 5 y los 10 micrómetros. Si bien cuatro de los fragmentos se encontraron en tejidos pertenecientes al lado materno de la placenta, cinco se identificaron más cerca del feto en desarrollo. Los tres últimos se encontraron incrustados en la fina membrana que forma una pared alrededor del líquido amniótico.

Puede que no parezca una gran cantidad de partículas, especialmente dado su tamaño. Pero es importante recordar que la cantidad de tejido extraído para el análisis representa solo un pequeño porcentaje de la masa del órgano, lo que apunta a muchos más fragmentos de microplásticos en total, y alerta de la peligrosidad de estos diminutos materiales para la vida humana, así como para la de millones de especies en nuestro planeta.

La contaminación afecta a las placentas de las madres, según un estudio

La función principal de la placenta consiste en proteger al bebé en desarrollo, filtrando patógenos y otros materiales potencialmente peligrosos del torrente sanguíneo de la madre, al tiempo que permite el paso de diversos nutrientes, anticuerpos y oxígeno. El órgano también comprende diversos y dinámicos sistemas de células gestionados por un delicado equilibrio de hormonas y reacciones bioquímicas cuidadosamente cronometradas.

Todavía no está claro si estas si estas partículas intrusivas conllevan riesgos para la salud del feto, pero cabe dicha preocupación ya que sí se sabe que muchos aditivos plásticos como el disruptor endocrino bisfenol A interfieren con las funciones de nuestro cuerpo. “Debido al papel crucial de la placenta en el apoyo al desarrollo del feto y al actuar como una interfaz con el entorno externo, la presencia de partículas plásticas potencialmente dañinas es un tema de gran preocupación”, alerta el equipo, que considera necesario ampliar los estudios sobre el tema.

La investigación se hace eco de los hallazgos del año pasado de investigadores belgas de que las partículas nanométricas de “hollín” de carbono inhaladas por la madre también pueden filtrarse a través del borde de la placenta. Los niños no nacieron con ningún problema rrelacionado.

Teniendo en cuenta que solamente con lavar nuestros pantalones de chándal sintéticos es suficiente para arrojar toneladas de diminutas fibras de plástico al medio ambiente, y que el plástico llega desde la cima del Everest a las más profundas fosas oceánicas, es importante reducir cuanto antes el uso de este material tan potencialmente dañino. Que acabe en un lugar tan recóndito y protector como la placenta es un signo más de la plaga.

Fuente | Science Alert

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.