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Los microhíbridos con etiqueta ECO contaminan más que diésel y gasolina con etiqueta C

Denuncian etiqueta microhíbridos

La OCU advierte que los microhíbridos más potentes con etiqueta ECO contaminan más que la mayoría de los modelos de gasolina con etiqueta C, solicitando una nueva clasificación de las etiquetas basada en la contaminación real y no en la tecnología del motor.

Tras realizar un estudio que verá la luz en el número de junio de la revista OCU-Compra Maestra, la Organización de Consumidores y Usuarios señala que la etiqueta ecológica –más conocida como etiqueta ECO– lejos de su propósito medioambiental, se ha transformado en un reclamo publicitario que puede desorientar a los consumidores. 

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Desde la OCU denuncian precisamente que muchos nuevos microhíbridos o mild-hybrid con etiqueta ECO resultan más contaminantes que vehículos de diésel y gasolina que disponen de etiqueta C. Los microhíbridos deben su nombre a que su motor es de combustión pero cuenta con un sistema eléctrico, de 48 V, que proporciona un ahorro de aproximadamente el 10% de combustible, y por tanto una reducción del 10% de emisiones contaminantes de CO2, micropartículas y NOx.

No obstante la gran dimensión y potencia de muchos de estos vehículos propicia que generen altos niveles de contaminación y que no compense su adquisición desde un punto de vista medioambiental, ya que las emisiones finales seguirán siendo más altas que muchos coches diésel o gasolina con etiqueta C y motores de poca potencia. El consumidor se ve totalmente confundido, puesto que los microhíbridos, aunque contaminen más, cuentan con la etiqueta ECO debido a su pequeño sistema eléctrico auxiliar.

La OCU pone el dedo sobre el sistema de concesión de etiquetas apuntando a lo injusto de sus requisitos, ya que se fundamenta en la tecnología tras el motor y no en las emisiones reales de los vehículos. Así, la etiqueta se transforma en puro reclamo comercial de las marcas, que venden microhíbridos a través de lo atractivo de este distintivo pese a que produzcan más contaminación que otros vehículos más baratos. 

El sistema de concesión de etiquetas propicia de este modo confusión, acceso restringido a determinadas áreas de las grandes ciudades pese a no considerar la realidad de las emisiones y desinformación, ya que según el informe “no hay datos oficiales sobre las emisiones reales de los contaminantes que perjudican a la salud (micropartículas y NOx) por lo que el sistema favorece a unos vehículos en perjuicio de otros sin un criterio objetivo”. La organización pide revisión y clasificación en consonancia al impacto ambiental real.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.