La popularidad de los drones ha crecido como la espuma en los últimos años. Estos pequeños vehículos voladores se usan tanto en el ámbito particular como en el profesional, pero para ello es importante tener en cuenta las nuevas leyes que restringen su uso.

La Unión Europea se está preparando para establecer un nuevo reglamento comunitario que unifique las normas que hay que seguir para usar un dron. Se buscan establecer distintas restricciones según tres categorías: la abierta, que cubre aquellos casos de poco riesgo, llevados a cabo por pilotos aficionados y controlados por la policía; la específica de peligro medio, se exigirá autorización de la autoridad competente; y la certificada cuando el riesgo sea alto, el operador deberá estar certificado y tendrá que obtener una licencia.

Esta urgencia por establecer una regulación se debe a los recientes incidentes en varios aeropuertos de Reino Unido que, al detectar un dron volando cerca de las pistas, fue necesario parar de manera temporal el tráfico del aeropuerto, situación que retrasó un gran número de vuelos. También se han registrado accidentes relacionados con drones que ha dejado víctimas con heridas graves.

El ejemplo de Shanghái: cómo cambiar la dañina pirotecnia por drones

Por mucho que las tiendas los promociones como juguetes tanto para adultos como para los más jóvenes, las autoridades advierten del riesgo de estos vehículos aéreos y su uso irresponsable. Aunque muchos usuarios pueden comprarse uno por menos de 60 euros por pura diversión, estos pilotos aficionados deberán estar al tanto de las normas que deben respetar o se enfrentarán a multas de hasta 225.000 euros.

No será necesario que se solicite una licencia de vuelo para uso recreativo, pero si es obligatorio que el piloto tenga siempre a la vista el dron y no sobrepase los 500 metros de radio de alcance visual, ni los 120 metros de altura. De igual manera, deberá ser de día y con unas condiciones ambientales despejadas para ver bien el dron, es decir, no puede llover, haber niebla o viento.

Por otro lado, aquellos que manejen el dron deben ser mayores de edad o mayores de 16 años acompañados de un adulto. También es importante elegir bien la zona de vuelo, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) recomienda evitar los núcleos urbanos y los vuelos sobre concentraciones de personas. Únicamente si el dron pesa menos de 250 gramos y siempre que no supere los 20 metros de altura, podrá usarse en zonas con edificios y personas al aire libre. Por supuesto, no se puede volar un dron a menos de ocho kilómetros de distancia de aeropuertos y aeródromos.

El caso de los drones con cámara también es peculiar, porque puede violar la privacidad de las personas. Si el uso es personal, sólo es necesario asegurarse de que no se está invadiendo la intimidad de ninguna otra persona y evitar subir esas imágenes a las redes sociales. La cosa cambia si a esas grabaciones se les va a dar un uso comercial, para ello habrá que anonimizar a las personas que salgan en las imágenes o contar con su permiso para usar su imagen.

El uso de drones por parte de compañías ya es más complicado. Para empezar, debe tener contratado un seguro, y garantizar que el piloto tenga la licencia correspondiente y un certificado médico que certifique que puede hacer volar la aeronave. Asimismo, en caso de negligencia o mal uso, puede tener que responder directamente por el daño causado, llegando a pagar una multa de hasta 4,5 millones de euros y la aseguradora sólo podrá cubrir un máximo de 300.000 euros para drones de menos de 20 kilos.