Malas noticias para una de las iniciativas energéticas más interesantes que hemos visto en los últimos tiempos. Aunque como se ha demostrado, también una de las más difíciles de implementar.

En 2016 se inauguró en Tourouvre, en la región de Normandia (Francia) la primera carretera solar del mundo. Literalmente, un carril de un Kilómetro de largo forrado de paneles solares. Estaban protegidos con resina de silicio que, supuestamente, los protegerían del peso de los vehículos.

La carretera solar costó 5 millones de euros y en total estaba formada por 3.000 metros cuadrados de paneles solares. Los cálculos afirmaban que iba a suministrar 150.000 KWh al año, suficiente energía para iluminar todas las farolas en cientos de kilómetros, el equivalente a 5.000 viviendas. Pero el experimento no ha salido como estaba planeado…

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La primera decisión extraña fue construir una carretera solar en la región de Normandía, que no se caracteriza precisamente por su clima soleado. En la ciudad de Caen, por ejemplo, solo tiene 44 días de sol calificado defuerte, al año.

El primer problema llegó por un imprevisto… que deberían haber previsto: los ingenieros no habían tenido en cuenta las hojas y ramas que caen en la carretera y tapan los paneles solares, perdiendo eficacia.

Además la capa protectora de los paneles no era tan resistente como se había calculado. Según la prensa local, los tractores de la zona terminaron por causar roturas y agujeros, así como las tormentas de rayos. En 2018 se tuvo que reeemplazar 90 metros de carretera dañada.

El resultado de estos incidentes y aparente mal planificación, es que de los 115.000 KWh al año previstos en 2018 solo se obtuvieron 80.000. En 2019, 40.000 kWh al año de media.

En 2016 la ministra francesa de energía afirmó que en los próximos cinco años, 1 de cada 1.000 Kilómetros de carreteras francesas sería una carretera solar. Por desgracia será un sueño que tendrá que esperar hasta que “la tecnología este más madura“, como ha reconocido Wattway, la empresa constructora.