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Las fintech le comen terreno a la banca tradicional europea

Las fintech le comen terreno a la banca tradicional europea

Nombres como Klarna, Afterpay o Affirm se han hecho un hueco en un sector que hasta hace poco era territorio de bancos y financieras. El auge del comercio electrónico, el mayor uso de la tecnología y la facilidad de usar este servicio por parte de los más jóvenes se han convertido en caldo de cultivo para estas empresas

El terreno de los pagos está viviendo su propia revolución. Este segmento de las finanzas es uno de los terrenos más atractivos —por las comisiones que genera—, más tecnológicos y donde más empresas fuera de la banca tradicional está entrando, en parte porque tiene un grado menor de regulación que otras actividades financieras como la captación de depósitos.

Nombres como Klarna, Afterpay o Affirm se han hecho un hueco en un sector que hasta hace poco era territorio de bancos y financieras. Empresas muchas veces desconocidas para el gran público, pero que están alcanzando valoraciones millonarias —la sueca Klarna alcanzó los 31.000 millones de dólares, unos 25.700 millones de euros tras su última ronda— y algunas incluso están ya cotizando en los mercados de valores —Afterpay cotiza en la bolsa australiana con una valoración de 26.682 millones de dólares estadounidenses a 12 de abril (unos 22.400 millones de euros)—.

Estas fintech que han dado ya grandes pasos en los mercados anglosajones, están llegando ahora a la Europa continental, a mercados como el español. El auge del comercio electrónico, el mayor uso de la tecnología y la facilidad de usar este servicio por parte de los más jóvenes se han convertido en caldo de cultivo para estas empresas con un modelo de negocio similar aunque con diferencias a la hora de aplicarlo.

“No trabajamos como los típicos sectores de financiación porque al final es una forma de pago”, señala Rolf Cedeström, responsable de Clearpay en España, en una entrevista con Business Insider EspañaClearpay es el nombre con el que el gigante australiano Afterpay está entrando en Europa después de haberlo hecho ya en Estados Unidos. 

Compras pequeñas y aplazadas a corto plazo

La forma de funcionamiento de Clearpay permite que el cliente aplace la compra en cuatro pagos con un periodo entre ellos de 15 días (en total, se paga en dos meses). Están centrados en comercios de moda y calzado, con tickets medios de alrededor de 70 u 80 euros. Este método no tiene ni comisión, ni tipo de interés para el comprador, si devuelve a tiempo el dinero. Es el comercio el que paga una comisión por el servicio. A cambio, Cedeström señala que este tipo de pagos ofrece a los comerciantes recurrencia y un mayor volumen de ventas. 

El funcionamiento del servicio estrella de Klarna es similar. El gigante sueco llegó a España en el verano de 2020 con el pago en 3 plazos. El usuario paga un tercio de la transacción el día de la compra, el segundo tercio 30 días después y el tercero en 60 días. Entre las grandes cadenas con las que esta fintech tiene acuerdo para ofrecer sus servicios está H&M.

Las fintech asumen los riesgos a cambio de las comisiones de los comercios. Daniel Espejo, country manager de Klara explicaba a Business Insider España que Klarna cuenta “con la gran ventaja para el comercio de que nosotros le pagamos íntegro el total de la transacción en el momento en el que ellos envían el producto o servicio”.

El gigante fintech sueco tiene otras funcionalidades en las que si ofrece algo más parecido a los préstamos al consumo, aunque estos servicios todavía no han llegado a España.

Otra fintech de este tipo, aunque de menor tamaño, que acaba de aterrizar en España es la danesa Viabill. Esta compañía fue fundada en Dinamarca en 2014 y en su expansión internacional ha llegado ya a mercados como el estadounidense. En España, acaban de comenzar a operar y su funcionamiento en este caso sí que es el de dar una línea de crédito a los clientes.

“Nosotros financiamos consumo, llegamos a acuerdos con comercios y cuando el cliente llega a la página de pago además de tener la opción de tarjeta o Paypal tiene la opción de Viabill y nosotros financiamos la compra”, explica Jaime de Wenetz en una entrevista con Business Insider España. 

Wenetz explica que el tipo de interés está por debajo del 20% o debajo del 18% en función del importe de la compra. Un límite que han establecido debido a la última sentencia sobre las tarjetas revolving que consideraban que por encima de esta cifra se considera usura. 

La empresa tiene actualmente 500 comercios electrónicos con una previsión de facturación para 2021 y han ampliado su previsión de facturación a 22 millones de euros.

Competencia para la banca tradicional y el debate del endeudamiento

A pesar del crecimiento de estas empresas, por el momento solo representan una parte pequeña del pastel del segmento del pago aplazado. Pero esto podría cambiar. Los datos de la consultora especializada en startups CBInsights apuntan que la industria fintech del pago aplazado podría aumentar su volumen entre 10 y 15 veces para 2025. 

Este incremento hace que los medios de pago tradicionales hayan empezado a activar servicios de pagos o iniciativas que se encaminen hacia la modernización de esta actividad. 

Destaca por ejemplo, el caso de Santander que creó a finales de 2020 una división especializada en pagos: PagoNext. El gigante bancario creó esta gran plataforma de pagos para fortalecer su posición en uno de los grandes terrenos tradicionalmente financieros, pero que cada vez están viendo cómo las tecnológicas se hacen un hueco en él.

Por su parte CaixaBank forma parte del Payment Innovation Hub, una asociación con empresas como Global Payments, Samsung y Visa para innovar en el terreno de los pagos. Entre las soluciones que han presentado se encuentra, por ejemplo, una de pago biométrico para realizar pagos con la cara.

En el otro lado de la balanza, se ha generado un debate alrededor de estas nuevas aplicaciones de pagos sobre si generan un mayor consumo y endeudamiento a la gente que no puede permitírselo.

Las fintech de pago aplazado se defienden asegurando que ellas solo ofrecen un modo de pago diferente, más sencillo y que no son unas empresas de crédito tradicionales. Sin embargo, en su discurso los directivos de estas compañías aseguran que una de las ventajas que ofrecen sus servicios para los comercios es que suelen hacer que suba el precio de la compra porque el cliente puede permitirse añadir algún complemento o comprar más artículos.

En el caso de Reino Unido, donde este sector ya está más avanzado, los reguladores han comenzado a intervenir.  El secretario del Tesoro de Reino Unido John Glen aseguraba hace unas semanas que una regulación para este sector permitiría un trato justo y que solo se ofrecieran ofertas asumibles por el consumidor.

La Financial Conduct Authority (FCA) recomienda también una regulación para este sector del “compra ahora y paga luego”. Chris Woolard, que lidera esta recomendación de la FCA, aseguraba que para mucha gente “es un modo muy sencillo de caer en un problema de deuda”.

El Gobierno británico aseguró que legislarán tan pronto como sea posible.

*Artículo original publicado en Business Insider

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