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La razón científica por la que consideras siniestros a los robots

Robots dan miedo

Muchas personas sienten pánico ante los robots, pero existe una explicación científica para ello. En concreto, la corteza prefrontal y la amígdala son las regiones del cerebro responsables de esta aversión.

¿Experimentas terror ante los autómatas? Al ponerse en alerta tu corteza prefrontal y tu amígdala al ver robots humanoides se confirma la teoría de Uncanny Valley, que afirma que “los humanos prefieren los agentes antropomorfos, pero los rechazan si se vuelven demasiado humanos”. Esto podría deberse a nuestro sentido de preservación, percibiendo a estas máquinas con apariencia humana como una amenaza potencial.

Esta teoría ha sido creada por el robotista Masahiro Mori, que argumenta que los autómatas nos hacen sentir incómodos porque activan “las mismas alarmas psicológicas asociadas con un humano muerto o insalubre”.

La teoría de Mori, que se presenta como una curva, avanza aún más en el sentido de que la sensación de familiaridad humana se mueve hacia arriba en la pendiente de la curva cuando interactuamos con máquinas de tipo humano. Básicamente, los humanos se involucran cómodamente con los robots hasta que alcanzan el punto de bajada, o valle, a lo largo de la curva. Es entonces cuando los robots se vuelven demasiado humanos y comienzan a hacernos sentir inquietos.

Así, un robot limpiador como la famosa Roomba o un autómata de apariencia alienígena no nos produce molestias ni pánico. Pero si renderizamos versiones de personas conocidas para autómatas o construimos androides realistas, se desata el miedo o la angustia.

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Para averiguar en qué zonas del cerebro se localiza el epicentro del miedo robótico, un grupo de investigadores utilizaron una MRI funcional, una forma no invasiva de medir y mapear la actividad cerebral, que les permite monitorear la actividad neuronal de los voluntarios que observaron una mezcla de fotos que muestran robots y humanos.

Los voluntarios clasificaron la simpatía de cada imagen y luego los investigadores les preguntaron qué tema de la foto elegirían para elegir un regalo para un ser querido. Cada voluntario eligió un bot humano o humanoide, pero nadie eligió los robots que se parecían demasiado a los seres humanos. Al usar las exploraciones de resonancia magnética nuclear, los investigadores dedujeron que las partes de nuestros cerebros que nos hacen sentirnos sorprendidos por robots de aspecto similar a los humanos se encuentran en la amígdala y la corteza prefrontal.

La corteza prefrontal (que se encuentra en la parte frontal del lóbulo frontal) es la que nos hace actuar en contra de nuestra naturaleza primigenia e impulsos. Esta parte del cerebro está mucho más evolucionada en los humanos que en otros animales y alberga muchos de nuestros rasgos de personalidad.

Mientras tanto, la amígdala (que se encuentra en los lados izquierdo y derecho de los cerebros humanos) se encuentra en la porción anterior del lóbulo temporal y nos permite sentir y leer las emociones en otros, desarrollando la empatía y la inteligencia emocional. En ella se hallan las fobias y miedos, responsables de desencadenar respuestas como lucha o huida.

Los investigadores esperan usar los resultados de estos estudios para ayudar a crear robots que no caigan en el Valle de Uncanny para mejorar las relaciones futuras entre humanos y robots. 

Fuente | Popular Mechanics

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.