Estos pequeños aviones no tripulados se están utilizando en una gran variedad de ámbitos: tanto para mejorar la eficiencia de las fábricas, como para controlar el tráfico, reforestar zonas devastadas por el fuego o simplemente para uso recreativo. Pero no todo el mundo está preparado para cumplir con la responsabilidad que exigen estos dispositivos y nos podemos ver inmersos en un serio problema, como le ha pasado a un turista estadounidense en Madrid.

La Policía Municipal de Madrid ha denunciado ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) a un ciudadanos estadounidense que pasaba unos días en la capital española. Según los datos de la policía el turista estaba pilotando un dron en la Plaza Mayor por encima de las personas que se encontraban paseando en esa zona.

El suceso ocurrió el pasado sábado a las 18:30 horas. Un viandante informó a los agentes de la existencia del aparato en el cielo. Los agentes observaron que se trataba de un dron que volaba por encima de una aglomeración de personas y a 10 metros de una fachada, poniendo en peligro a las personas que allí se encontraban.

Se trataba de un modelo DJI Phantom 4, un dispositivo que se promociona para grabar vídeos de acción. Según las indicaciones de DJI, pesa aproximadamente 1,4 kilos y mide casi 40 centímetrosTampoco llevaba placa identificativa, otra de las normas que se han establecido para el uso de estos aparatos.

No se conoce la intención que tenía este turista a la hora de volar el dron en esa zona, aún así el hecho de no disponer de autorización para operar sobre aglomeraciones de edificios o reuniones de personas, le puede acarrear una multa importante de hasta 90.000 euros.

Esta nueva regulación se estableció para preservar la seguridad de los viandantes y evitar accidentes. Un dron de estas características que caiga desde una gran altura puede provocar heridas graves en una persona, por eso se recomienda su uso a una altura que no supere los 20 metros de altura, en días con condiciones atmosféricas adecuadas y nunca en zonas urbanas.