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Hierbas frescas vs. especias secas: ¿qué es mejor usar?

hierbas frescas versus especias secas

Las especias son grandes aliadas en todas las gastronomías: aportan sabor, aroma, textura y también múltiples beneficios para la salud. Pero, ¿son mejores secas o frescas? ¿Cuándo debemos decantarnos por una opción u otra?

Son nuestras mejores amigas cuando nos ponemos manos a la obra entre fogones, nos han acompañado desde hace miles de años y su consumo se inscribe en la tradición medicinal de numerosas civilizaciones. Efectivamente, hablamos de las especias: plantas poderosas, aromáticas y exquisitas que nos ayudan a combatir dolencias y enfermedades, mejorar nuestra salud, ánimo y bienestar, protegernos contra problemas crónicos y dotar a nuestro organismo de antioxidantes, nutrientes antiinflamatorios y polifenoles.

Mientras que en la dieta mediterránea destacan especias como el romero, el tomillo, el orégano, la albahaca, la pimienta, la hierbabuena o el perejil, en los platos orientales destacan el curry, la canela, el jengibre, la cúrcuma o el comino. No obstante, ¿existe una diferencia significativa entre el uso de hierbas frescas o especias secas?

La primera diferencia se encuentra en el sabor, y dependiendo del uso que le des a cada una te convendrá una opción u otra. Para asegurarte de una retención óptima del sabor, puedes añadir las hierbas secas durante la cocción -antes de asar las verduras, al caldo de los guisos o a las salsas de los estofados-. Para guarniciones o decoraciones, las variedades frescas son las más idóneas, puesto que conservan el sabor, el color y la textura.

Las hierbas verdes sufren especialmente pérdidas de nutrientes y compuestos de sabor en el proceso de secado, por lo que son ideales frescas. De esta manera, si tienes forma de cultivar en tu repisa albahaca, cilantro, o perejil, mejor que mejor  El orégano, la mejorana, el tomillo, el romero, la hoja de laurel, la hoja de curry y las semillas de hinojo se secan bien.

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En cuanto al precio, las hierbas secas compradas a granel son más económicas que las variedades frescas compradas en la tienda, ofreciendo una excelente relación calidad-precio ya que se conservan intactas durante mucho tiempo. Los expertos recomiendan reemplazar cada año las molidas y cada dos las enteras. De todos modos, lo más barato es plantar tus propias especias en casa: solamente necesitas el alféizar de la ventana, una repisa o un rincón interior bien iluminado, y tendrás tu propia cosecha durante todo el año.

En cuanto a los ratios de cocción, como regla general, las hierbas secas son más potentes y concentradas que las frescas, por lo que requieren menos tiempo para ser cocinadas – si es que las quieres cocinar-. La proporción 1: 3 se aplica en gran medida de seco a fresco, por lo que una cucharada de hierba seca equivale aproximadamente a tres cucharadas de productos frescos. Para esto puedes usar la diferencia entre una cucharada y una cucharadita: la misma regla se aplica a la inversa, por lo que si una receta requiere 1 cucharadita de perejil seco, agregue 1 cucharada fresca.

Lo mejor es ir tanteando según el resultado esperado, grado de picante, etc… También cabe destacar que las hierbas frescas suelen ser más ricas crudas. 

Para un correcto almacenamiento, las especias secas deben mantenerse en frascos o recipientes herméticos lejos de la luz, y preferiblemente en un lugar seco y fresco. Por otro lado, las hierbas frescas deben guardarse en el refrigerador cuando estén arrancadas de la planta y puede ser útil envolverlas en una toalla de papel y en una bolsa para evitar la humedad y el moho. Si no, se marchitan rápidamente.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.