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Cómo los fenómenos de El Niño se volverán más extremos con el cambio climático

El Niño

La investigación reciente disponible muestra cómo los fenómenos meteorológicos de El Niño se están tornando cada vez más severos y extremos a medida que el cambio climático avanza. Estos son los peligros que implica.

El Niño se trata de un famoso fenómeno o evento climático relacionado con el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial, el cual se manifiesta erráticamente cíclico -Arthur Strahler habla de ciclos de entre tres y ocho años-,​ que consiste en realidad en la fase cálida del patrón climático del Pacífico ecuatorial denominado El Niño-Oscilación del Sur, en la fase de enfriamiento recibe el nombre de La Niña.

Sin embargo, este fenómeno no se ha mantenido imperturbable a lo largo de los siglos, sino que desde que los seres humanos hemos inaugurado el Antropoceno, los registros de corales de los últimos 7.000 años indican que las olas de calor, los incendios forestales, las sequías, las inundaciones y las tormentas violentas asociadas con El Niño han empeorado notablemente.

Aunque no está claro si se debe directamente al cambio climático, el patrón desde la era industrial sí lo indica, ya que “lo que estamos viendo en los últimos 50 años está fuera de cualquier variabilidad natural”, tal y como afirma el científico Kim Cobb del Instituto de Tecnología de Georgia.

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La Oscilación del Sur de El Niño (ENSO) se trata de un ciclo climático natural que ha calentado y enfriado el océano Pacífico ecuatorial durante miles de años, causando cambios climáticos a gran escala. Sin embargo, predecir cuándo, dónde y cómo oscilará este péndulo ha resultado bastante difícil. Por norma genera, los eventos de El Niño causan picos breves en las temperaturas de la superficie global, mientras que los eventos de La Niña desencadenan el efecto de enfriamiento opuesto.

Dado que las mediciones confiables de ENSO solo se remontan un siglo atrás, por eso se recurre a los bosques de coral, que al igual que los anillos de un árbol, conservan fieles registros del pasado tanto cercano como lejano. A medida que el coral vivo agrega lentamente capas de carbonato de calcio a su caparazón duro, los químicos en cada banda de crecimiento atrapan los restos del océano. 

De esta manera, un análisis reciente del coral sugiere que los eventos de El Niño ya se están intensificando con calentamiento global. A principios de este año, un estudio descubrió que los eventos de El Niño en el Pacífico oriental se han vuelto menos frecuentes pero más intensos en los últimos 30 años que en los últimos cuatro siglos.

Hace apenas un mes, un estudio sobre 33 eventos del siglo pasado descubrió que desde fines de la década de 1970, el Pacífico Central El Niño comenzó a originarse en una parte más cálida del océano Pacífico, lo que aumenta el riesgo de alcanzar la intensidad máxima. Otro patrón similar. es que muestran evidencia de las Islas de la Línea en el Pacífico, sugiriendo que los eventos de El Niño ya están empeorando junto con el cambio climático antropogénico.

Crédito: NOAA

Crédito: NOAA

Al reconstruir las variaciones de ENOS en los últimos 7.000 años en dicho enclave del océano, los investigadores encontraron que los eventos de El Niño se han vuelto un 25% más fuertes desde los tiempos preindustriales. De hecho, incluso cuando los eventos más extremos de El Niño se eliminaron del conjunto de datos de coral, los resultados aún mostraron una intensificación de los extremos de ENOS con el tiempo. Aunque, para ser estadísticamente significativo, se tuvo que incluir el súper poderoso El Niño del ’98, que causó uno de los peores eventos de blanqueamiento de corales en la historia registrada.

Otra investigación de 2014 descubrió que desde el cambio de siglo, la versión extrema de El Niño se ha duplicado, pasando de uno cada 20 años a uno cada 10 años. Aunque se sabe con certeza que los eventos de El Niño exacerban lo peor de la crisis climática, queda por saber si el cambio climático a su vez amplifica a El Niño. “La perspectiva de extremos de El Niño bajo el efecto invernadero continuo aumenta en gran medida las vulnerabilidades sociales y ecológicas al cambio climático”, apuntan sus autores.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

Fuente | Science Alert

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.