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820 millones de personas pasan hambre: ¿qué propone el nuevo informe de la FAO?

820 millones de personas pasan hambre: ¿qué propone el nuevo informe de la FAO?

La FAO ha publicado un informe en el que refleja el preocupante estado de la seguridad alimentaria, el hambre y la desnutrición, aportando claves para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Cuatro años después de lanzar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se han empeorado en los objetivos de reducir el hambre y hacer que la agricultura y la gestión de los recursos naturales -ya sea en tierra o en nuestros océanos- sean sostenibles. Así lo concluye un reciente informe de la FAO tal y como aseguraba Pietro Gennari, Jefe de Estadística de la FAO.

En su primer estudio de estas características, la FAO analiza, de manera visual, las principales tendencias mundiales y datos de hasta 234 países y territorios sobre 18 indicadores de cuatro SDG (2, 6, 14 y 15) que están bajo la custodia del organismo de las Naciones Unidas. Las conclusiones son que el hambre hambre en el mundo ha estado aumentando durante tres años consecutivos y ha vuelto a los niveles registrados en 2010-2011. Paralelamente, el porcentaje de personas hambrientas en la población total ha aumentado ligeramente, del 10,6 por ciento en 2015 al 10,8 por ciento en 2018.

Mientras, los ingresos de los pequeños campesinos son apenas la mitad que para los grandes productores, enfrentándose a a retos desproporcionados en el acceso a insumos y servicios y, como resultado, sus ingresos y productividad son inferiores de manera sistemática a los de los grandes productores alimentarios. También existe una altísima volatilidad de los precios de los alimentos en muchos países en desarrollo afectando a más de un tercio de los países en desarrollo sin litoral (PDL), a uno de cada cuatro países de África y Asia occidental, y uno de cada cinco de Asia central y meridional. Por otra parte, los aumentos moderados de los precios generales de los alimentos afectaron a todas las regiones.

Mientras, más de la mitad de las razas ganaderas locales se encuentran en peligro de extinción. En concreto, el 60 por ciento de las razas ganaderas locales están en riesgo de extinción en los 70 países que tenían información sobre la situación de riesgo. De forma específica, en todo el mundo, de las 7 155 razas de ganado locales (es decir, razas que sólo existen en un país), se considera que 1 940 está en peligro de extinción. Entre los ejemplos figuran las vacas fogera de Etiopía o la cabra gembrong de Bali (Indonesia).

Sobresalen avances de la conservación de material fitogenético conservado en bancos de genes de 99 países y 17 centros regionales e internacionales sumaban un total de 5,3 millones de muestras, lo que representa un aumento de casi el 3 por ciento respecto al año anterior. Sin embargo, esto obedece sobre todo a la transferencia de los materiales existentes a mejores instalaciones de almacenamiento que cumplan con los indicadores, en lugar de reflejar nueva diversidad recolectada sobre el terreno.

Los esfuerzos para garantizar la diversidad de cultivos siguen siendo insuficientes, advierte el informe, en particular en lo que respecta a los parientes silvestres de los cultivos, las plantas silvestres comestibles y las especies de cultivos desatendidas y subutilizadas. Mientras, una de cada tres poblaciones de peces marinos del mundo están sobreexplotadas en la actualidad, en comparación con sólo el 10 por ciento en 1974.

Cerca del 30 por ciento de los países tienen aún un historial de implementación bajo o medio de los principales instrumentos internacionales de lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (pesca INDNR) y alrededor del 20 por ciento de países tienen igualmente un historial de implementación insuficiente de los principales instrumentos para promover el acceso de los pescadores artesanales a los recursos productivos, los servicios y los mercados.

El estrés hídrico afecta a países de todos los continentes afecta desde el año 2000 especialmente en África del Norte, Asia occidental y Asia central y meridional. La mayor parte de la pérdida de bosques se produce en los trópicos: de 200 a 2015 perdimos una superficie forestal del tamaño de Madagascar, debido principalmente a la conversión de tierras forestales para uso agrícola. La mayor parte de esta pérdida se registra en las zonas tropicales de América Latina, África subsahariana y el Sudeste asiático.

Sin embargo, la tasa de pérdida de bosques se ha ralentizado a nivel mundial en el período 2010-2015 y esta merma se vio parcialmente compensada por el aumento de la superficie forestal en Asia, América del Norte y Europa.

Cinco medidas para revertir las tendencias negativas (y paliar el hambre y la desnutrición)

  • Inversión pública en el sector agrícola (incluyendo la pesca y la silvicultura): El gasto público en agricultura ha ido disminuyendo en relación con su contribución al Producto Interior Bruto (PIB). En particular, la región del África subsahariana y Oceanía (excepto Australia y Nueva Zelanda) tuvieron los valores relativos más bajos de inversión pública en agricultura.
  • Promoción de una mayor productividad y fortalecimiento la resiliencia y capacidad de adaptación de los pequeños productores alimentarios. De esta manera se podrá reducir el número de personas que viven en la pobreza extrema, subraya el informe.
  • Mejorar la información sobre los precios y la oferta y la demanda de productos básicos alimentarios para que la población tenga datos sobre el estado nutricional en muchos países en desarrollo.
  • Mejorar la productividad del agua y el riego en la agricultura y la reducción de las pérdidas en las redes de distribución municipales y en los procesos industriales y de refrigeración de la energía son algunos de los principales retos que deben abordarse cuando se trata del estrés hídrico.
  • Implementación de cambios transformadores en la gestión y gobernanza de la pesca: Esto también tendría un impacto económico positivo: en general, la recuperación de las poblaciones sobreexplotadas podría incrementar la producción pesquera anual en 16,5 millones de toneladas y los ingresos anuales procedentes de la pesca en 32 000 millones de dólares estadounidenses.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.