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Estudiantes holandeses construyen un coche deportivo con residuos reciclados

coche reciclado

Poner en valor los desechos como materiales para la nueva movilidad sostenible: un equipo de estudiantes de la Universidad Tecnológica de Eindhoven en los Países Bajos ha creado un automóvil que está hecho casi en su totalidad de residuos reciclados.

El futuro será eléctrico o no será, mientras que la política de reciclaje de residuos deberá adaptarse a la economía circular y la lucha contra el cambio climático. Progresivamente los vehículos que más consumen y los basados en combustibles fósiles serán sustituidos para adaptarse a una nueva movilidad. Abanderando la innovación destaca el proyecto de un grupo de estudiantes holandeses, que acaban de diseñar un coche hecho prácticamente de residuos. 

“Con este automóvil, queremos demostrar que los desechos son un material valioso, incluso en aplicaciones complejas como un automóvil”, dijo el miembro del equipo Matthijs van Wijk. El resultado es un coche eléctrico de aspecto deportivo llamado Luca con una base de lino y plástico reciclado, gran parte del cual incluso se sacó del océano. Su creación se llama “Luca”, cuenta con un tren de potencia eléctrico, con dos motores que le permiten alcanzar una velocidad máxima de 90 kmh (56 mph).

El consumo se puede convertir en unos 180 kilómetros por litro de gasolina. Además de los motores eficientes, esto se debe al bajo peso: el automóvil pesa solo 360 kg sin baterías, aproximadamente la mitad que un vehículo convencional. Además, el coche solo necesita sesenta kilos de baterías frente a los cientos de kilos de otros coches eléctricos.. Además, su chasis se compone principalmente de fibras de lino mezcladas con plástico que se extrajo del océano. La mezcla inusual de varios plásticos le da al chasis una sorprendente cantidad de rigidez, especialmente cuando se combina con fibras naturales.

Por otro lado, la carrocería está hecha de plástico duro reciclado con una envoltura de película especial para darle su color amarillo característico de coche de carreras, desdeñando el uso de pintura tóxica. Incluso el interior recibió una revisión ecológica. Los cojines de las dos sillas están rellenos de pelo de coco y crin. La envoltura de tela de los asientos está hecha de PET reciclado, aunque se percibe igual que gamuza. El PET no se puede reciclar más de diez veces, por lo que su vida útil se puede extender en gran medida usándolo en un automóvil.

Para finalizar, las ventanillas laterales y traseras también están hechas de material reciclado. “Con este automóvil, queremos demostrar que los desechos son un material valioso, incluso en aplicaciones complejas como un automóvil”, dice el miembro del equipo Matthijs van Wijk, instando a la población a concienciarse sobre la importancia de la economía circular.

Imagen | Bart van Overbeeke 

Fuente | Futurism

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.