Tecnología

Este es el fallo que cometen (casi) todos los fotógrafos principiantes

Error fotógrafos

El primer consejo que se le puede dar a un aficionado que se acaba de comprar una cámara réflex es que se fije en la correa de la cámara.

El principal error que cometen los fotógrafos principiantes es que se cuelgan la cámara de fotos en el cuello y no en los hombros, como hacen todos los profesionales.

Cualquier fotógrafo profesional puede decir al instante lo que la persona en la imagen de arriba está haciendo mal. ¿Tú podrías? Consejo: mira la correa de la cámara.

El primer consejo que se le puede dar a un aficionado que tiene una réflex digital profesional, es que antes de disparar se fije dónde y cómo ha colgado su correa.

Las mejores webs de fotografía para aficionados

Cuando yo solo era un fotógrafo primerizo en la universidad, colgué la correa de la cámara directamente en mi cuello, pero un estudiante más viejo y sabio llamado Ray Whitehouse me corrigió en seguida. Los profesionales se cuelgan sus cámaras en los hombros, y hay varias buenas razones que lo explican.

Los fotógrafos aficionados se cuelgan la cámara del cuello, como la mujer de la foto. Ahora, cada vez que veo a gente no profesional arrastrando su equipo fotográfico colgado del cuello como si fueran aparatos de tortura medievales, me estremezco.

Nunca en el cuello

La primera razón, y más importante, para no llevar la cámara en el cuello es el dolor de espalda. Las cámaras profesionales son pesadas, especialmente cuando tienen grandes lentes. Además cuesta trabajo transportarlas, incluso si las llevas colgadas de los hombros.

Cuando grabo una noticia o un evento, como una boda, casi no paro de moverme. En esos momentos puedo correr, agacharme y buscar un buen plano subido en una silla en menos de 30 segundos, y después es probable que repita esos movimientos sin descanso durante ocho horas seguidas. Si intentara hacer eso con una cámara de 2.000 euros colgada de los puntos más débiles de mi columna tendría que solicitar una discapacidad después de mi primer día de trabajo.

Pero incluso si tiendes a quedarte quieto mientras haces fotos, tu cuello es el sitio menos recomendable para llevar una cámara. Piénsalo: rara vez colgamos objetos pesados ​​en nuestras cervicales, lo que nos permite movernos libremente. Incluso el peso de la cabeza puede llegar a doler cuando la inclinamos durante mucho tiempo, por ejemplo mientras hablamos por teléfono.

Así que imagínate soportando el peso de una mochila con un ordenador portátil, un libro y una botella de agua durante todo el día. Eso es aproximadamente el daño que causa una combinación de lentes D800 de más de dos kilos.

Tal vez pienses: “¡No me importa mi cuerpo! Soy un artista. Sólo quiero que la cámara esté lo más cerca posible de mi cara para poder disparar rápido”. Aun así, será mejor que te cuelgues la cámara a los hombros.

Una cámara colgada del cuello se balancea hasta que la coges con las dos manos, la estabilizas y te la acercas a la cara. Sin embargo, si la dejas apoyada en la cadera, puedes cogerla a media altura, levantarla, apuntar y disparar con un solo movimiento fluido, como un vaquero en un western.

Nunca he conocido a un profesional que lo haga de otra manera. De hecho, las correas profesionales más caras del mercado (incluidas la que uso y la que deseo usar) están diseñadas para ayudar a ese movimiento específico desde la cadera.

Un último consejo: cuelga la cámara para que la lente apunte hacia tu cuerpo. Una lente que sobresale tiene más probabilidades de chocarse con otras cosas y de dañarse. Una cámara que mira hacia adentro es igual de fácil de coger y se expone a menos riesgos.

Haz todo eso y quizá des el pego como fotógrafo experto.

*Artículo original publicado en Business Insider

Te recomendamos

Sobre el autor

Business Insider