En una playa de la Bretaña francesa, turistas y habitantes de la zona han estado recogiendo teléfonos de Garfield, traídos por la marea, durante 35 años. Pero nadie sabía de dónde salían. Durante casi 40 años han registrado la costa en busca de esta misteriosa fuente de teléfonos fijos de los años 80 inspirados en el gato más famoso del planeta, sin encontrar rastro. Hasta que al fin, el misterio ha sido resuelto.

Todo comenzó en 1984, cuando una playa de la zona de Plouarzel, en la Bretaña francesa, amaneció con numerosos teléfonos de Garfield, muy populares en aquella época, traídos por la marea. Se pensó que se habían caído de algún barco. Pero los teléfonos siguieron llegando a la playa periódicamente, depositados por la marea durante 35 años, sin que nadie supiera de dónde provenían. No se había registrado ningún naufragio en la zona, y tampoco se fabricaban allí.

El teléfono de Garfield se hizo muy popular en los años 80, en pleno auge de los maravillosos comics de Jim Davis. Llamaba la atención porque tenía la forma del famoso gato comelasañas, que abría los ojos cuando descolgabas para atender una llamada:

Durante más de tres décadas el misterio de los teléfonos de Garfield en la playa francesa ha permanecido sin resolver. Nadia había podido encontrar su origen, y por qué aparecían periódicamente en la playa, durante más de 30 años.

Finalmente la semana pasada, la televisión France 3 Bretagne resolvió el enigma. Un pescador, explorando una cueva a pie de costa de difícil acceso, a la que solo se puede acceder cuando la marea está baja, había descubierto un contenedor con restos de teléfonos de Garfield.

Lo más probable es que el contenedor, lleno con miles de terminales del famoso gato, se cayera de un carguero en 1984. La marea lo llevó hasta la cueva, en donde quedó atascado. Según los caprichos de las corrientes la marea depositaba en la playa, cada cierto tiempo, algunos teléfonos que iba sacando del contenedor roto. Puesto que la cueva es de difícil acceso y solo se puede entrar con marea baja, eso explica por qué nadie había encontrado el contenedor.

Puedes ver el reportaje de France 3 Bretagne, en donde muestran la cueva, en este vídeo:

Termina así uno de los misterios tecnológicos más curiosos que recordamos. Suponemos que ahora las autoridades de la zona intentarán acceder al contenedor para intentar recuperar los teléfonos de Gardfield que aún quedan, y evitar que se sigan vertiendo al mar.

Si los ponen a la venta en eBay, seguro que se venden bastante bien…