El presidente de Microsoft, Brad Smith, considera un asunto de máxima importancia, que debería hablarse en una Convención de Ginebra, el desarrollo de los robots asesinos o las armas con Inteligencia Artificial, tal y como ha comentado en una entrevista con The Telegraph.

La tecnología ha cambiado nuestro día a día, y lejos de ser una distopía, también puede destruir grandes cosas con pequeños movimientos. Hablar de robots asesinos puede dar una sensación de lejanía, pero sin pensar a lo grande, hace sólo unas semanas una de las bases petroleras más importantes del mundo fue atacada por un dron de baja tecnología que estaba en las manos equivocadas.

El presidente de Microsoft insiste en su entrevista en algo similar, puesto que señalaba que algunos drones pueden equiparse con sistemas de armas letales, misiles, bombas o armas de fuego.

El caso de los robots o armas más avanzadas con IA es que pueden ser imparables por culpa de la autonomía implantada en ellos mismos. “No se les debe permitir decidir por sí mismos participar en el combate y a quién matar”, insiste Smith.

La razón científica por la que consideras siniestros a los robots

Además ha hecho un llamamiento especial a una nueva Convención de Ginebra para hablar del peligro del desarrollo de estas armas letales: “La seguridad de los civiles está en riesgo hoy. Necesitamos una acción más urgente, y la necesitamos en forma de una Convención digital de Ginebra, normas que protegerán a los civiles y soldados“.

Hasta ahora ha habido 4 Convenciones de Ginebra que intentan regular el derecho internacional humanitario con el objetivo de proteger a las víctimas de conflictos armados. La primera de ellos protege durante la guerra a heridos y enfermos de las fuerzas armadas en campaña, la segunda a las fuerzas armadas en el mar, la tercera a los prisioneros de guerra y la cuarta a personas civiles, incluso en territorios ocupados.

Llevarlo a un terreno tecnológico puede cambiar la historia pero sobre todo tener el control y poder sobre estas armas que ahora mismo no conocen límites.

Además, Brad Smith recoge una reflexión en su nuevo libro Tools and Weapons (Herramientas y armas) la necesidad de controlar algo mucho más sensible si cabe: la tecnología de reconocimiento facial.

“Es necesario que haya una nueva ley en este espacio, necesitamos una regulación en el mundo del reconocimiento facial para protegernos contra posibles abusos“, explica el mismísimo presidente de una empresa tecnológica cuyas técnicas tiene a su alcance.

*Artículo original publicado en Business Insider