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¿Deberías comprar un aceite lubricante más caro para el coche?

¿Deberías comprar un aceite lubricante más caro para el coche?

La pregunta clave sobre el aceite lubricante para el coche es si merece la pena comprar uno más caro. Te sacamos de dudas sobre si compensa decantarte por esta posibilidad.

Evidentemente, todo depende del cariño que le quieras dar a tu vehículo y del poder adquisitivo de cada cual. Esto es lo mismo que pasa, salvando las diferencias, con las cremas faciales: ¿actúa igual una de 15 o 20 euros que una de 80?

En el caso del aceite de coche, al comprar uno de los caros, también estarás gastando hasta el doble que uno barato. Si no quieres que el cuidado y mimo de tu coche te pasen factura al bolsillo -nunca mejor dicho-, siempre puedes cambiar el aceite tú mismo, en el enlace anterior puedes ver cómo hacerlo.

Si haces tú esa operación, también puedes ahorrar comprando el aceite de motor en botellas de formato grande (5 litros), que siempre sale algo más barato. Y guarda bien el que no uses, porque por cada dos garrafas que compres, tendrás para hacer dos cambios de aceite del coche completos. Eso sí, no escatimes tanto como para no sustituir también el filtro.

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Dicho lo anterior, a la hora de elegir un aceite lubricante para el coche, conviene seguir siempre las recomendaciones del fabricante. Este se muestra a través de dos números que indican su grado de fluidez y viscosidad en invierno y verano. De ahí la W (de winter) detrás de la primera cifra de las dos que vienen.

Aceite caro o barato, esa es la cuestión

Elige siempre un aceite que tenga los mismos grados que los indicados en la ficha de tu coche. Hay quien cree que, para ahorrar combustible, puede usar un grado menor de viscosidad porque así el motor funciona ‘más suelto’ y es verdad, más suelto va porque el lubricante de motor es más líquido, pero también va menos lubricado, lo que implica daños a largo plazo.

Ahora hay que recordar que el aceite de motor no solo lubrica, también limpia de impurezas el interior del motor y refrigera algunas zonas. En los motores diésel con filtro de partículas, el lubricante arrastra los restos de combustible que quedan en los cilindros. Los productos más caros tienen aditivos para evitar que el aceite se degrade al mezclarse con el gasóleo.

Los aceites caros de hoy en día son todos sintéticos, por lo que no solo conservan mejor sus propiedades a elevadas temperaturas, también generan un menor impacto medioambiental durante su procesamiento y reciclaje. Así, como puedes ver, los aceites más caros mantienen mejor el motor y el planeta. En este caso, gastar un poco más no es derrochar, sino una inversión.

*Artículo original publicado por Vicente Cano en Autobild.es

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