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¿Cuánto contamina en realidad tu lector de ebooks o e-reader?

¿Cuánto contamina en realidad tu lector de ebooks o e-reader?

Pudiera parecer que los e-readers o lectores de libro electrónico son una alternativa al papel para contaminar menos, pero los estudios señalan lo contrario: algunos cifran las emisiones de co2 de cada uno de estos aparatos en casi 2.700 kilos.

Algunas personas optan por complementar la lectura de libros físicos con e-reader, se inclinan por este último formato digital o se quedan con los libros de toda la vida. ¿Qué opción es medioambientalmente más sostenible? Los estudios siguen inclinando la balanza hacia el libro en papel, que carece de obsolescencia programada y además, puede reciclarse con mayor facilidad, pasar de mano en mano y seguir en circulación.

Imprimir un libro de tapa dura de unas 300 páginas libera el equivalente a 1,2 kilogramos de dióxido de carbono (CO2) revela la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel). Se trata de una cantidad similar a la que contamina un ordenador en 115 búsquedas rápidas de navegación en Internet o dos horas usando Google: por tanto, si tenemos un dispositivo encendido y en uso ocho horas al día, contaminaremos en huella de carbono lo correspondiente a cuatro libros. 

Hacer cuentas no es sencillo porque para evaluar lo que contamina cada libro en papel habría que realizar el cálculo completo del impacto ecológico de las plantaciones forestales de donde procede la celulosa, consumo de energía, agua y transporte. En el caso del libro electrónico, que mientras está cargado no consume electricidad, el mayor impacto procede de su proceso de fabricación. 

Investigadores de la Universidad de California determinaron las emisiones de CO2 de un e-reader generan cerca de 2690 kilos de CO2: habría que leer muchísimos libros al año en formato electrónico para compensar dicha huella antes de que el e-reader se apague para siempre, ya que los dispositivos electrónicos están atravesados por la obsolescencia programada. Ni siquiera aunque el libro electrónico durase una década sería posible compensarlo.

Este paper compara los impactos ambientales del ciclo de vida y las demandas energéticas acumuladas de la lectura de libros impresos con los de la lectura de libros electrónicos desde un iPad (sistema digital) de Apple Air, con un enfoque específico en la producción de libros y uso de ambas opciones en Sudáfrica. Los dos sistemas se compararon utilizando el punto medio de ReCiPe y los métodos de demanda de energía acumulada.

Ojo con los libros electrónicos: tu eReader espía tus datos

Los hallazgos, similares a otros resultados internacionales, demuestran que el sistema de impresión tiene impactos menores que el sistema digital en las categorías de impacto de eutrofización de agua dulce, ecotoxicidad de agua dulce, ecotoxicidad marina y agotamiento de metales, mientras que el sistema digital tiene impactos más bajos en las categorías de cambio climático, agotamiento de la capa de ozono, acidificación terrestre, eutrofización marina, toxicidad humana, formación de oxidantes fotoquímicos, formación de partículas, ecotoxicidad terrestre, radiación ionizante, ocupación de tierras agrícolas, ocupación de tierras urbanas, transformación natural de tierras, agotamiento del agua y agotamiento de los fósiles.

Los principales procesos que contribuyeron a la demanda de energía y los impactos ambientales del sistema de impresión fueron la producción de papel y la impresión. Para el sistema digital, los principales procesos que contribuyeron fueron la producción del iPad y la lectura de libros electrónicos. Las actividades relacionadas con la electricidad y la minería del carbón ocuparon un lugar destacado en ambos sistemas, lo que afectó los impactos ambientales y la demanda energética de productos y servicios en Sudáfrica.

La investigación muestra que pocos lectores adicionales dan como resultado que los libros impresos se vuelvan preferibles a los libros electrónicos en casi todas las categorías de impacto, lo que sugiere la necesidad de considerar la posibilidad de alojar libros impresos en bibliotecas para reducir sus impactos ambientales relativos.

Según otro estudio llevado a cabo por el Royal Institute of Technology KTH (Kungliga Tekniska Högskolan), leer las noticias on-line durante 30 minutos supone un 20% más emisiones de CO2 que leer un periódico en papel. Otro análisis revela que el impacto sobre el calentamiento global en soporte papel es casi diez veces menor que el uso de la correspondiente documentación electrónica.

La respuesta, por tanto, es ambivalente y depende de a los factores que atendamos, aunque todo parece indicar que contaminas más si te inclinas por el libro electrónico. Y si dudas, ya sabes: prestar e intercambiarse libros, optar por la segunda mano o acudir a la biblioteca de tu ciudad son las opciones más sostenibles.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.