Tecnología

Crean un robot capaz de dar abrazos perfectos a quien se lo pida

Para muchos inquietante, para otros balsámico y reconfortante: HuggieBot 2.0 es la versión mejorada de un autómata exclusivamente concebido para dar abrazos a personas que se sienten solas, tristes o estresadas. ¿Lo probarías?

Los robots no solamente son ideados desde el aspecto pragmático y concebidos para la construcción, el apoyo en operaciones quirúrgicas, la vigilancia o la logística, sino que hay algunos con finalidades sociales, terapéuticas, espirituales y religiosas: hay robots que ofician funerales y que recitan la Bibliaautómatas budistas que predican en un templo nipón, adorables focas terapéuticas para paliar la soledad de las personas mayores y robots pensados para dar cariño.

Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Sistemas Inteligentes (MPI-IS) y ETH Zürich ha creado recientemente un HuggieBot 2.0 que puede brindar un abrazo cariñoso cuando la persona lo solicite. Los abrazos reducen la presión arterial y los niveles de cortisol hasta aliviar el estrés y la ansiedad, ¿pero lo conseguirá un robot?

Esta creativa creación científica se ampara en un sistema anterior creado por uno de los autores, Alexis E. Block, que ideó la máquina inspirándose en miembros de su familia que estaban lejos y a los que añoraba abrazar. Pero la primera tentativa resulto errada, ya que HuggieBot 1.0, basado en una plataforma robótica creada por Willow Garage, era demasiado voluminoso para ser un buen abrazador, y solamente contaba con un sensor táctil ubicado en su parte posterior.

La receta de un buen abrazador robótico: estos son los ingredientes

Los investigadores pautaron seis principios de diseño, o ‘mandamientos’ para abrazos robóticos naturales y agradables: los robots deben ser suaves, cálidos, del tamaño de un humano, percibir visualmente a su usuario, ajustar su abrazo al tamaño y la posición del usuario y soltarlo de manera confiable cuando el usuario quiera terminar el abrazo.

En cuanto a los ingredientes técnicosn que el robot necesita para cumplir estos mandamientos, el autómata cuenta con un torso inflable y suave que puede sentir el contacto de un usuario y tiene dos brazos Kinova JACO -como los que están unidos a las sillas de ruedas, en un marco de metal personalizado-. Para brindar una sensación cálida y agradable, el cuerpo del robot se cubre con almohadillas térmicas. Lleva una bata morada y una sudadera gris y como ingrediente secreto ideal, unas manoplas acolchadas.

No hay evidencia de la utilidad terapéutica de los robots sexuales

Si atendemos al rostro, el robot tiene un ordenador por cabeza y una pantalla por cara. Viene equipado con una cámara de detección de profundidad incorporada, un altavoz y un microcontrolador. Aunque no es realista, la pantalla muestra diferentes expresiones faciales, como sonreír y parpadear, para que la experiencia sea más real, o para quien vea el desarrollo como inquietante, un tanto más espeluznante.

“Primero, usamos los sensores de torque en los brazos del robot para detectar cuando un usuario desea dejar el abrazo. Luego usamos el torso sensor inflable para detectar cuando un usuario ha quitado sus brazos de la espalda del robot, indicando así su deseo de terminar el abrazo. Estas características hacen de HuggieBot 2.0 un robot de abrazos más natural e intuitivo”, explica Block. Incluso han introducido mejoras reflejadas en un documento sobre el HuggieBot 3.0, pendiente de revisión por pares.

“Además de mostrar mejoras de hardware y software, nuestro nuevo artículo sobre HuggieBot 3.0 se centra en permitir que el robot detecte, clasifique y responda a gestos intra-abrazo como frotaciones, palmaditas y apretones”, dijo Block. “¡Ser abrazado por un robot es sorprendentemente agradable!”

Los investigadores quieren explorar ahora los efectos fisiológicos de recibir abrazos de HuggieBot, analizando si tiene la misma capacidad de aliviar el estrés y mejorar el bienestar físico tanto como el de los humanos o los animales. Por ahora sus creaciones robóticas siguen siendo prototipos pero sus investigadores quieren comercializar el concepto. También se encuentran desarrollando HuggieApp, para que los usuarios puedan enviar abrazos personalizados de forma remota. ¿Estamos deshumanizando también los abrazos con IA?

Fuente | Interesting Engineering

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.