Aunque el refrán (y la experiencia) dicen que a una mañanita de niebla le sigue una tardecita de paseo, circular envuelto en nubes es uno de los momentos más peligrosos a los que se puede enfrentar un conductor.

Como su nombre indica, las luces antiniebla se utilizan cuando hay niebla, pero ni solo son eficaces contra este fenómenos atmosférica ni es la única situación en la que debes usarlas.

La Guardia Civil lo explica en este tuit:

Como muestra la infografía, las luces antiniebla son eficaces con niebla, lluvia, nieve y cuando hay polvo en el ambiente. Ahora bien, hay que tener claro en qué momento se activa cada una.

Las luces antiniebla delanteras se deben usar con:

  • niebla, tanto si es ligera como densa
  • lluvia fuerte
  • nieve, en cualquier caso
  • humo o polvo en el ambiente, tanto si la nube es ligera o espesa

Las luces antiniebla traseras se usan:

  • con niebla espesa
  • con lluvia fuerte
  • con nieve espesa
  • con humo o polvo espeso

No todos los coches las tienen

Todos los coches están obligados a salir de fábrica con una luz antiniebla trasera de color rojo. No es obligatorio que lleven dos antinieblas traseras. Tampoco se impone por ley el montaje de las luces antiniebla delanteras, aunque hoy día lo habitual es que el fabricante las incluya en la dotación de serie, se pueden pedir como un extra.

El uso de las luces antiniebla, en especial la trasera, está regulado porque es una luz extremadamente potente para ser vistos desde muy lejos o con mucha densidad de agua, niebla, etc. El uso erróneo ocasiona grandes molestias a los conductores que circulan detrás del vehículo que las lleva encendidas innecesariamente.

*Artículo original publicado por Noelia López en Autobild.es