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Cómo el 5G revolucionará la robótica para siempre

Cómo el 5G revolucionará la robótica para siempre

La posibilidad de transmitir de forma inalámbrica gran volumen de datos cambia el paradigma y derriba muchos límites. En este artículo vamos a explicar distintos aspectos sobre la relación entre el 5G y la robótica.

5G es el término que ha pasado de estar solamente en boca de profesionales a formar parte de las conversaciones de cualquier ciudadano. ¿El motivo? Ya no es un proyecto futuro, sino una realidad que cualquiera puede contratar y que con el tiempo irán ofreciendo más compañías.

Como usuarios, nos proporciona una velocidad increíble en los teléfonos preparados para utilizar esta tecnología. Podemos jugar online en tiempo real sin necesidad de instalar programas, descargar capítulos a velocidad de fibra óptica y compartir y recibir archivos con muchísima potencia. Sin embargo, más allá de las ventajas que ofrece a los usuarios, el 5G también permite dar un salto a la robótica, la industria y la investigación.

Las empresas cada vez trabajan en una mayor robotización de sus almacenes, como las colmenas de Mercadona o los centros de Amazon, y tratan de mecanizar al máximo el traslado de mercancía. Pero la robótica acoge muchos otros aspectos que pueden resultar de interés, más si se le suma el 5G.

Así ayudará el 5G a la robótica

El primer aspecto es el más evidente, la transmisión de datos a altísima velocidad sin la necesidad de estar enganchado a cableado ofrece romper con límites espaciales que obligaban a la construcción de estructuras. Con el 5G existe la posibilidad de movimiento ilimitado.

Otro impulso es la mejora en la latencia con el 5G. La reducción de latencia posibilita e impulsa el machine learning, la IA y la conexión de múltiples dispositivos en un mismo sistema.

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Sobre el papel, con estas dos puertas abiertas ya se impulsa el sector de forma considerable, aunque solamente sea por la reducción de presupuesto que suponen eliminar el cableado y el beneficio de la latencia.

Pero otro de los puntos reseñables es la falta de interferencias que ofrecen las redes 5G. Según el responsable de estandarización del 5G en Nokia, las posibilidades de aislamiento son enormes, lo que optimiza la comunicación y seguridad.

Llegó la hora de las certezas

En los dos últimos años hemos visto numerosos vídeos en Twitter sobre cómo robots con forma humanoide o de perro realizaban pruebas, superaban retos o recibían palizas. En general, eran píldoras controladas y sensacionalistas en busca de viralidad. Al fin y al cabo, mostrar imágenes de Terminator solo es parte del discurso que busca más espectáculo que reflexión.

A la par que crecen las posibilidades en robótica y big data, también lo hacen las comisiones de ética en las empresas y los especialistas que asesoran sobre estas áreas. Aunque en muchas ocasiones sean prácticamente publicidad que se hacen las empresas, los mismos empleados presionan y ponen en los periódicos sus voces críticas.

Áreas donde influirá la mejora

Existen muchas áreas donde la robótica se puede ver impulsada para ayudarnos, pero el mundo de la medicina parece una de las más prometedoras, especialmente en lo que se refiere a cirugía.

Uno de los principales problemas para no dar el salto a operaciones realizadas de forma dirigida estaba en la velocidad y la poca seguridad de las conexiones. Aunque la concentración poblacional cada vez es mayor, tener equipos adecuados posibilitaría realizar intervenciones de emergencia en ciudades donde no se disponga de los cirujanos adecuados. Quizá existen operaciones que nunca se podrán hacer a distancia, pero con otras que no supongan un gran riesgo es posible avanzar de forma exponencial.

Las fábricas podrían ser el espacio donde más se invirtiese en la mecanización de almacenes. Ya es habitual en muchas empresas que gran parte del trabajo lo haga sola la maquinaria. Pero, desgraciadamente para el empleo humano, el auge del 5G y las IA pueden suponer una revolución que expulse los empleos de muchos espacios.

Igual que si fuese una películas de ciencia ficción, las fábricas conscientes, con maquinaria moviéndose de forma autónoma, grandes volúmenes de datos en emisión y proceso, y mezcla de maquinaria fija y móvil pueden ser una realidad. Este tipo de fábrica necesitaría de un volumen de datos que sería inasumible con 4G u otros mecanismos de comunicación inalámbrica. En cambio, con el 5G sí es posible.

Por supuesto, este tipo de tecnología también podría ayudar en muchos otros sectores: agricultura, alimentación, transporte, etc.

Inversión

Sin embargo, todo esto se enfrenta al primer gran problema, la inversión. Cuando existe un gran volumen de negocio se puede permitir una inversión que se verá recompensada con el paso del tiempo, pero en pequeños negocios o donde se considere que la apuesta no es lo suficientemente segura, puede que se generen reticencias.

El problema no está en las conexiones de 5G, que suelen ser más o menos asumibles, sino en los equipos para procesar toda la información y en los elementos robóticos. Más todavía en una época poscrisis, y quién sabe si también anterior a otra, se hace complicado pensar que muchos negocios realicen enormes inversiones de mecanización.

Robots humanoides

Desde que Protagoras afirmó que “el hombre es la medida de todas las cosas” hasta ahora, las fábricas y todo nuestro entorno ha estado construido a la escala del hombre. La adecuación al espacio y factores comerciales han empujado a que gran parte de las muestras se estén realizando con robots de forma humanoide, aunque en muchas ocasiones esto suponga más una traba que una ventaja.

Uno de los robots más conocidos es T-HR3, el robot fabricado entre Toyota y el operador japonés NTT Docomo. Este humanoide que se pudo ver a finales de 2017 estaba controlado por 5G y su funcionamiento básicamente era la repetición de los mismos movimientos que hiciese el operador. Pero también permitía una retroalimentación, o inversión, en la que el operador se veía forzado a realizar los movimientos del robot cuando este los hiciese. Como se pudo ver en los vídeos, la conexión fue inalámbrica y los movimientos simultáneos a nuestros ojos.

Este mismo robot, liberado de la forma humanoide y adaptado a una labor concreta, es una buena muestra de las posibilidades existentes de cara a crear maquinaria enfocada a una función concreta.

Mejorar la pérdida de datos

Todo lo explicado puede ser aplicado y visto con mejores ojos si se anula uno de los mayores problemas que existen: la pérdida de datos en la comunicación entre equipos. De momento, parece que se están logrando buenos resultados en todos los experimentos y no para de decirse que el auténtico 5G está por llegar.

Una de las empresas que más está apostando por todos estos aspectos es Ericsson y según las pruebas hechas con robots y conexión directa a la nube, la supervisión humana empieza a ser innecesaria en una parte de las tareas.

Época de transición en el mercado laboral

Por mucho que mejoren las tecnologías de comunicación, se optimicen las IA, fomente el machine learning y adapten los equipos a los espacios, de momento entraríamos en un periodo de transición en el que los humanos seguiremos siendo necesarios. Quizá en menor número, pero aún estamos lejos de lo que se promociona. Igual que se habla de taxis voladores o, más sencillo todavía, drones que reparten paquetería, todavía está lejos de popularizarse todo lo que se vende como posible.

Con la popularización del 5G entramos en una nueva fase en la que la robótica acelerará su ritmo, pero las novedades vendrán con cautela. Aunque sean más o menos rápidos, este tipo de cambios suelen llegar de modo gradual.

*Artículo original publicado por Ekaitz Ortega en Computerhoy.com

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