Cada vez es más frecuente verlos surcar los cielos, en convivencia con aviones y pájaros de toda clase. Hablamos de los drones, también conocidos como aeronaves no tripuladas (UAV), un tipo de dispositivo capaz de moverse libremente por el aire mediante control remoto e incluso de manera automatizada.

Un formato que ya comienza a ser habitual, no solo en el ámbito recreativo sino también empresarial. No en vano, la Comisión Europea prevé que, de aquí a 2035, el sector europeo de los drones dará empleo directamente a más de 100.000 personas y tendrá un impacto económico superior a los 10.000 millones de euros al año.

Estas han sido las fotografías ganadoras de los premios Drone Awards 2019

Entre otros, los drones están creando nuevos perfiles en sectores tan variopintos como la industria audiovisual o de entretenimiento, en los estudios urbanísticos, para delimitar parcelas o en el análisis de condiciones medioambientales de toda índole.

Pero no es todo tan sencillo ni tan inocente como parece. Muchas personas vuelan drones sin saber que pueden estar incumpliendo la ley, en concreto el Real decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, que regula el uso de estos dispositivos en nuestro país. Y ello puede conllevar multas y sanciones que le pueden amargar el día a cualquiera.

¿Cuáles son las sanciones más frecuentes? ¿A qué nos exponemos al volar un dron sin tener en cuenta los principios legales básicos? Os lo contamos a continuación.

Las multas más habituales: vulnerar la intimidad y provocar accidentes

Lo primero es saber que la mayoría de denuncias relacionadas con el mundo de los drones tiene que ver con la vulneración de los derechos a la intimidad o al honor. En estos casos, hay que tener en mente también la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, ya que se entiende que el uso del dron no es más que el medio para obtener imágenes ilegales de una persona, como lo podríamos hacer mediante un teleobjetivo o por cualquier otro modo.

En torno a la segunda causa de denuncia más frecuente hablamos de los accidentes, ya que si un dron cae, puede provocar una serie de daños -materiales y, en el peor de los casos, humanos- que deben ser paliados.

En cualquier caso, las sanciones por el incumplimiento de lo establecido en el Real decreto 1036/2017, van desde 60 euros en los casos más leves hasta 225.000 en los más graves. A estas cantidades, habría que añadir la reparación de daños causados, las indemnizaciones, etc.

Licencia sí, licencia no

Una vulneración fragante de la normativa es obviar la licencia obligatoria siempre y cuando se haga un uso profesional del dron. Pero si lo que buscamos con el dron es solo diversión, no necesitamos ninguna licencia.

Igualmente, también hace falta un certificado médico que acredite que el piloto no sufre ningún problema de salud que le impida manejar la aeronave. Un documento que puede obtenerse fácilmente en cualquier centro de psicotécnicos de nuestro país.