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4 de cada 10 universitarios son adictos al móvil, y el hábito deteriora su sueño

4 de cada 10 universitarios son adictos al móvil, y el hábito deteriora su sueño

Una investigación del King’s College de Londres revela que casi cuatro de cada 10 estudiantes universitarios son adictos a sus teléfonos inteligentes, un hábito que causa estragos en su sueño.

La nomofobia o adicción al móvil es una patología cada vez más presente en nuestra sociedad. Así lo pone de manifiesto el King’s College de Londres tras realizar un estudio a 1.043 estudiantes de entre 18 y 30 años. Los resultados muestran que 406 (38,9%) tienen síntomas de adicción a los teléfonos inteligentes, según la definición de una herramienta clínica diseñada para diagnosticar el problema. Los hallazgos han sido publicados en la revista Frontiers in Psychiatry.

Más de dos tercios (68,7%) de los adictos tenían problemas para dormir, en comparación con el 57,1% de los que no eran adictos a su dispositivo. Aquellos estudiantes que usaban su móvil después de la medianoche o durante cuatro o más horas al día tenían más probabilidades de tener un alto riesgo de mostrar un uso adictivo de su dispositivo.

¿Qué factores se tuvieron en cuenta para considerar la adicción? No controlar el tiempo que pasan con su teléfono, la angustia al no poder acceder a él o descuidar ciertas partes de su vida al dedicarle tiempo al smartphone.  Los académicos encontraron que los participantes más jóvenes en el estudio tenían más probabilidades de ser adictos, mientras que los estudiantes asiáticos (45,5%), negros (41,9%) y mestizos (38%) tenían más probabilidades que los blancos (32,3%) de ser considerados adictos a esta tecnología

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“Nuestro estudio proporciona más apoyo al creciente cuerpo de evidencia de que la ‘adicción’ a los teléfonos inteligentes tiene un impacto negativo en el sueño”, declaraba a The Guardian Ben Carter, coautor del artículo y profesor titular del Instituto de Psicología, Psiquiatría y Neurociencia de King’s. “La asociación sigue siendo significativa incluso después de ajustar el uso diario del tiempo de pantalla”.

El momento en el que alguien dejó su teléfono por última vez antes de irse a dormir también fue importante. “De los que dejaron de usar su dispositivo más de una hora antes de acostarse, el 23,8% exhibió adicción, en comparación con el 42% de los que dejaron de usar menos de 30 minutos antes de acostarse”, informa el documento. Cabe recordar que la luz azul de las pantallas inhibe la segregación de melatonina y dificulta conciliar el sueño, alterando los ritmos circadianos. También puede disminuir el estado de alerta a la mañana siguiente y repercutir en el rendimiento, la salud y la seguridad. Los expertos proponen apagar nuestras pantallas al menos una hora antes de acostarnos.

Entre los menores de 21 años en el estudio, se encontró que el 42,2% eran adictos, en comparación con el 34,2% de los de 22 a 25 años y el 28% de los de 26 años o más. Son datos muy preocupantes especialmente desde el punto de vista de la salud mental. Para contrarrestar este problema es importante mantener una buena rutina de sueño, limitar el uso de pantallas, apostando por leer, escuchar música o relajarse antes de dormir y descansando el suficiente número de horas diarias.

Fuente | The Guardian

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.