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15 piezas de tu coche que jamás deberías comprar en un desguace

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Existen piezas del coche que jamás deberías adquirir en un desguace, ya que saldrás perdiendo o podrás ocasionar problemas técnicos a tu vehículo. Te contamos cuáles son.

Llevo toda la vida entre cementerios de coches. Al principio, porque me gustaba ver aquellas reliquias de otro tiempo, olvidadas; luego, porque en algunos me dejaban quitar las insignias de las marcas de coches para mi colección particular; y más tarde, para conseguir componentes más baratos y poder mantener mis vehículos al mínimo coste posible. Por eso, con el tiempo he aprendido que hay por lo menos 15 piezas que nunca deberías comprar en un desguace

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¡Pero si se venden conforme a la normativa! Desde luego. Pero este es uno de los mejores ejemplos -de los muchos que te encuentras en la vida- en los que puedes aplicar aquello de “no todo lo legal resulta lo más conveniente”. ¿Por qué?

En principio, podemos estar de acuerdo en que muchos de los elementos de un coche envejecen de forma grave y no siempre visible conforme pasan los años y/o los kilómetros. Y en muchos casos, se produce una caducidad con independencia de que hayas sacado usado el auto mucho, poco o nada.

Vídeo: aprende a ahorrar en un desguace

Y luego, hay que distinguir entre lo estético y lo que tiene que ver con la seguridad. En el primer grupo, podemos encontrar componentes cuyo deterioro no comprometa casi nada. En el segundo, aquello que es peligroso montar deteriorado en un coche si no está verdaderamente revisado. Y luego están esas piezas que nunca deberías comprar en un desguace, pues no puedes tener la certeza de que están en un estado verdaderamente óptimo.

Sin embargo, no siempre está tan clara esta división. Por ejemplo:

  • Si un parasol está sucio, a priori no pasará nada. Pero si tiende a descolgarse o el forro está rajado y el mullido va cayéndose sobre el conductor, podría llegar a ser peligroso.
  • Lunas: si las ves impolutas, deberían ser aprovechables. Pero si ha recibido un microimpacto, por pequeño que sea, que no sea fácilmente detectable (o que nadie lo haya reparado en condiciones) el cristal podría fragmentarse antes debido a cambios de temperatura, vibraciones…
  • Los faros y pilotos son un clásico para ahorrar dinero en un desguace… pero podrían estar decolorados por el tiempo, con menos estanqueidad de la exigible u oscurecidos.
  • Una aleta o un capó: aparentemente, pueden estar en buen estado y luego estar podridos… y no soportar un alcance de poca intensidad y no proteger a los ocupantes del vehículo.
  • Un asiento que veas en perfectas condiciones, a priori, sirve. Pero habría que contar con un experto para determinar si la estructura interna o los anclajes no han sufrido daños tras un hipotético accidente del coche que lo montaba.
  • El volante. Aunque no presente deformidades, ha estado en contacto con otras manos. Y alberga elementos (teclas multifunción, claxon, airbag) que podrían no funcionar.
  • Electricidad y electrónica: aquí sí que vas un poco a ciegas, porque en muchos de estos establecimientos de recambios usados no garantizan que funcionen este tipo de elementos.

Entonces, ¿cuáles son las piezas que nunca deberías comprar en un desguace?

Airbag

Es uno de los elementos que caducan. Y también, uno de los componentes que alberga un volante (aunque puedas encontrar airbags en el coche -para el copiloto, laterales, de techo, de rodilla, de capó…

Lo que infla este elemento es un sistema pirotécnico que trabaja conjuntamente con una centralita electrónica y unos sensores, los cuales, al determinar el alcance del impacto, hacen explotar la bolsa en cuestión.

Con un ordenador podrías comprobar si hay algún fallo en la parte electrónica, pero no si la parte pirotécnica está obsoleta y no va a funcionar en un verdadero momento de necesidad.

Neumáticos y llantas

En la teoría, los neumáticos de desguace están revisados;  y los desguaces argumentan que si un coche con un los neumáticos nuevos va a la chatarra por un tema ajeno a ellos -avería de motor, por ejemplo-, que por qué se van a tirar. Pero lo cierto es que, en la práctica, nadie te asegura que en realidad esas cubiertas ofrezcan una mínimas garantías para circular con ellas.

Por eso nunca recomendamos montar neumáticos usados, dado que es muy difícil saber a simple vista por el usuario sin están cristalizados o tienen algún tipo de avería interna. Además, dado que las ITV sólo penalizan un dibujo escaso o deformado y no una fecha de fabricación demasiado alejada en el tiempo, es fácil que te encuentres a la venta neumáticos con más de cuatro o cinco años de antigüedad, cuando es justo el momento en el que los expertos aconsejan reemplazarlos.

Con las llantas parece que hay menos problemas, porque su deterioro habría de ser más evidente. Pero si han sufrido golpes demasiado fuertes y su equilibrado es precario, no siempre bastará con que un taller le ponga los pesos adecuados. Y con el paso de los kilómetros será fácil que unas llantas castigadas provoquen pérdidas de aire en las gomas, vibraciones, defectos en la rodadura y hasta en las frenadas.

Discos, pastillas, zapatas, tambores, latiguillos, bombines…

Al igual que en el caso de los neumáticos, el sistema de frenos también caduca con el tiempo y/o de los kilómetros: discos oxidados; bujes rajados; pastillaszapatas y tambores cristalizados; bombines agarrotados; latiguillos no estancos; líquido de frenos desfasado… ¡No te la juegues!

Muelles, amortiguadores, esferas, trapecios…

Otro tanto sucede con los elementos de la suspensión. Los muelles pueden estar ‘tocados’; los amortiguadores, perder su fluido; las esferas (suspensión hidráulica/neumática, cuyos componentes también tienen su propio mantenimiento), defectuosas; los casquillos y los soportes es fácil que estén desgastados; los trapecios ‘tocados’ por algún golpe…

Y ten en cuenta que todo esto influye en la estabilidad de tu vehículo y en la frenada. Si no están en estado óptimo, las consecuencias podrían ser fatales.

Filtros, silenciosos y escapes

Por último, aunque no menos importante, en nuestra lista de 15 piezas que nunca deberías comprar en un desguace, no podrían faltar los filtros, los silenciosos y los diferentes tramos del escape. Incluso cuando esto no tenga tanto que ver con la seguridad, sino con las emisiones contaminantes, los ruidos, el confort de marcha… y el bolsillo. Son elementos de desgaste y no suele tener mucho sentido reutilizarlos…

*Artículo original publicado por Rodrigo Fersainz en Autobild.es

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Redacción TICbeat

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