Seguridad

Project Bali: la respuesta de Microsoft para devolvernos la privacidad inversa

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Microsoft ya ha lanzado en fase beta su Project Bali: una función con la que los usuarios podremos acceder y controlar los datos inversamente privados. Os explicamos en qué consiste y por qué es tan relevante.

La privacidad y el uso de los datos personales por parte de las grandes compañías fue, sin duda alguna, uno de los objetos de debate más sonados durante 2018. Razones no faltaron para ello. a la entrada en vigor del ambicioso Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en el Viejo Continente hemos de sumar el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica que demostró la laxitud moral de muchas de estas empresas a la hora de manejar nuestra información más sensible.

Como consecuencia de ambos fenómenos, uno positivo (la regulación se ha adelantado, por una vez, a la necesidad social) y otro negativo (ha hecho falta un escándalo para tomar conciencia), cada vez son más usuarios los que demandan saber cómo y para qué se utilizan sus datos. Hasta ahí la definición de privacidad al uso. Pero existe una cara oculta, como la de la Luna, en todo esto. Es la privacidad inversa.

Bajo este término se aglutina la información privada sobre cada uno de nosotros que los gobiernos y grandes empresas manejan… y que nosotros ni siquiera conocemos. No es un escenario de nuevo cuño, ni mucho menos: muchas naciones manejan patrones de conducta, informes policiales, datos médicos o sociológicos que nosotros ni sabemos que existen.

La cosa se complica cuando son los gigantes digitales los que realizan este tipo de prácticas, generando una nueva privacidad inversa cuyo único fin es comercial. Una laguna de transparencia que ni el GDPR ni ninguna otra legislación ha tratado de controlar o poner coto. Y es por ello que iniciativas (voluntarias, como es obvio) de algunas de estas multinacionales para abrir esa veda sean reseñables.

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El primer y paradigmático ejemplo lo encontramos en Microsoft, que bajo la batuta de Satya Nadella -y, muy especialmente en este campo, de Brad Smith- han hecho de la transparencia y la ética en el uso de datos personales una de sus virtudes. No en vano, esta compañía aplicó por defecto los criterios del GDPR en todos los mercados en que opera (y, de hecho, sus herramientas de privacidad son más usadas fuera de Europa que en nuestra región) y, ahora, planea echar luz también a la privacidad inversa.

Lo hará por medio del Project Bali, una función con la que los usuarios podremos acceder y controlar los datos inversamente privados. Actualmente en fase beta, la idea de los laboratorios de Microsoft Research pasa por convertirse en un “nuevo banco de datos personales que pone a los usuarios en control de todos los datos recopilados sobre ellos“, dicen en su site. “El banco permitirá a los usuarios almacenar todos los datos (en bruto e inferidos) generados por ellos. Permitirá el usuario visualizar, gestionar, controlar, compartir y monetizar los datos “.

Dicho de otro modo: sería una ampliación del GDPR combinada con los principios que se suponía tendría la ‘quinta plataforma’ propuesta por Telefónica (de la cual el único resultado años después es un mero asistente y recomendador virtual), pero llevada a cabo por la empresa que gestiona nuestros correos (Outlook.com y Office 365), nuestros documentos (Office) y muchas de nuestras actividades digitales cotidianas (Cortana, Windows 10 o Azure).

Sobre el autor

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y ganador del European Digital Mindset Award 2019.