Se han hecho muchísimos memes sobre esto, algunos bastante graciosos, y lo cierto es que, aunque para nosotros es un proceso de lo más simple (llevar el ratón a un punto y clicar), para los bots es un proceso de lo más complicado.

Sí, muchas veces es molesto (sobre todo cuando nos pasamos varios segundos viendo pasos de cebra o buscando semáforos en un captcha, pero desde 2017 las cosas se han simplificado bastante, y la mayoría de captcha son una simple casilla de verificación.

Para empezar entendiendo por qué un bot no sabe marcar un captcha de Google, tenemos que hablar del mecanismo de esta casilla de verificación. Google ideó una máquina virtual que, básicamente, es un ordenador dentro de un ordenador para ejecutar esa casilla de verificación.

La inteligencia artificial de Google aprende a guardar secretos

Eso usa un lenguaje propio de Google que se encripta dos veces y que cambia en función de la web a la que quieres acceder. Es decir, no puedes acceder con un captcha a otra web diferente a la que ”tiene” el primer captcha, y esto es algo que se hace para evitar el spam o que los bots ”ataquen” en masa sitios web.

Captcha significa Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart, lo que viene siendo un test de Turing (en miniatura), pero a la inversa, del robot a otro robot y al propio humano. Si somos humanos, lo pasamos, si son bots, no.

A lo largo de los años, han existido varios tipos de captcha, y los que nos encontramos ahora son casillas de verificación que analizan la zona horaria del ordenador de conexión, la IP con la ubicación, diferentes periféricos que usamos y muchísimos otros parámetros que, aunque no lo sepamos, se mandan a la red.

Se trata de muchísimos test de Turing ”personalizados” que los humanos pasamos sin problemas y que se analizan en milésimas de segundo en servidores de Google, seguramente utilizando inteligencia artificial para ayudar a procesar todos los datos. Ahora bien, para un bot es imposible superar la prueba de casillas de verificación.

Y es que, si hablamos de robots de verdad, no programas, encontramos que todos esos parámetros que utilizan en Google para medir el éxito de las casillas de verificación (clics, tecleo por minuto, movimientos del ratón, desplazamiento por webs, etc), son erráticos en un robot.

Cuando el bot activa la casilla de verificación del captcha, Google analiza esos datos que no pensaríamos que se analizan en el proceso de verificación, y determina que no son propios de un humano, sino de una máquina.

Esa es la explicación de por qué los bots no saben marcar un captcha de Google, aunque todo llegará, claro, con los avances en brazos robóticos e inteligencia artificial.