Seguridad

¿Cómo configurar los juguetes conectados para proteger a los más pequeños de la casa?

Te enseñamos el peligro de los juguetes conectados al Internet de las Cosas

Con la conexión a Internet, el juguete conectados podría enviar cualquier información recogida a los sistemas en la nube de la empresa fabricante. Y eso supone un riesgo en materia cibernética que puede mitigarse siguiendo las pautas que os relatamos a continuación.

Si antaño jugábamos con peonzas, pelotas de fútbol o muñecas y cocinitas, hoy en día los regalos estrella de los Reyes Magos son los juguetes inteligentes. En ese sentido, los smart toys representarán un mercado de hardware y software valorado en nada menos que 18.000 millones de dólares en 2023, frente a los tampoco desdeñables 6.000 millones que representará este mismo 2018.

Una nueva realidad de negocio que trae consigo muchísima diversión para los más pequeños de la casa… pero también muchos riesgos en materia de ciberseguridad. No en vano, estos juguetes digitales son capaces de reconocer la voz o los movimientos del menor, reaccionar a sus órdenes, responder sus preguntas (por ejemplo un muñeco interactivo o un robot programable), ver la imagen captada por sus cámaras integradas en una aplicación en el móvil (por ejemplo un dron), acceder a juegos o aplicaciones de comunicación online (por ejemplo un smartwatch o una tableta infantil), etc.

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Todo esto tiene su particular traslación en términos de ciberriesgos: con la conexión a Internet o a otro dispositivo, móvil o tableta, el juguete podría enviar cualquier información recogida a los sistemas en la nube de la empresa fabricante. Allí se debería proteger adecuadamente la información para evitar accesos no autorizados por parte de otras personas. De la misma manera, en su política de privacidad debe quedar claro el uso y tratamiento que van a dar a estos datos.

Desde IS4K, iniciativa del INCIBE, recuerdan que también las propias conexiones del juguete (WiFi, Bluetooth, NFC, etc.) deben estar protegidas, por ejemplo cambiando las contraseñas por defecto, para evitar que cualquier otra persona pueda conectarse al juguete y acceder a los datos recogidos, o incluso entrar en contacto con el menor.

Las instituciones públicas recuerdan además que, al igual que con cualquier otro juguete, lo ideal es empezar por pensar en el niño o niña, su nivel de madurez y responsabilidad, de cara a elegir un juguete que se adecúe a sus necesidades e intereses. Como juguetes tecnológicos es útil hacer un pequeño esfuerzo por comprender sus especificaciones técnicas para así ser conscientes de sus funcionalidades y medidas de seguridad. Por ejemplo, ¿tiene cámara integrada?, ¿se puede apagar el juguete?, ¿tiene algún tipo de control parental?

Además resulta fundamental fijarse en la política de privacidad del juguete y de su app vinculada para conocer los datos que declara recoger, y la manera en que los va a tratar y proteger.

“Como vemos, los juguetes conectados cada vez están más presentes en nuestras casas gracias a sus atractivas posibilidades, pero, para aprovecharlas y disfrutarlas sin problemas, es necesario que las familias nos impliquemos, hagamos una buena elección del juguete, dediquemos un tiempo a su configuración, y acompañemos a nuestros hijos e hijas en el uso responsable del juguete“, dicen desde el INCIBE.

Sobre el autor

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.