Seguridad

Cámaras de seguridad vigilan el confinamiento en China… incluso dentro de los hogares

Cámaras de seguridad vigilan el confinamiento en China... incluso dentro de los hogares

Las autoridades chinas han optado por instalar cámaras de seguridad dirigidas directamente en las puertas de los residentes y, a veces, dentro de sus hogares, con el propósito de controlar que se cumplen los preceptos del confinamiento.

Varias provincias chinas han estado instalando las cámaras en los últimos dos meses según informa la CNN. La principalidad finalidad de la multiplicación de estos dispositivos tecnológicos de seguridad es expandir de forma efectiva la red de vigilancia masiva del país. Es un movimiento enmarcado dentro de la digitalización de la respuesta a la pandemia, ya que el país asiático también ha implementado una app móvil que informa a las personas si estuvieron expuestas a personas enfermas y si necesitan aislarse.

Los funcionarios justifican la aparición de estas nuevas cámaras invasivas como una forma de automatizar aún más el proceso. Según una publicación de febrero en Weibo, el gobierno de Nanjing describió las cámaras como algo que “ayudó a ahorrar gastos de personal y a aumentar la eficiencia del trabajo”. No obstante, el proceos plantea importantes controversias para la privacidad de los ciudadanos.

Aunque no existe un recuento oficial sobre la cantidad de cámaras instaladas para hacer cumplir la cuarentena doméstica en China, datos como los del gobierno del distrito de Chaoyang en Jilin, una ciudad de cuatro millones de personas, revelan la instalación de 500 cámaras hasta el 8 de febrero.

El informe de la CNN muestra cómo las cámaras no solamente están siendo instaladas en las puertas de las casas, sino algunos casos, incluso dentro de los departamentos. Así aparecen en fotografías colgadas en la Weibo, la red social más utilizada del país.

Lanzan un robot desinfectante para mantener limpio el metro de Hong Kong

En la ciudad de Changchun, en la provincia nororiental de Jilin, las cámaras de cuarentena en el distrito de Chaoyang funcionan con inteligencia artificial para detectar formas humanas, dice la web gubernamental. En otras ciudades como Qianan o Najing también se monitoriza -y abarata- la vigilancia del confinamiento de este modo.

En todo el mundo, los gobiernos han adoptado tecnologías menos intrusivas para rastrear si una persona deja su departamento. En Hong Kong, por ejemplo, todas las llegadas internacionales que se someten a una cuarentena domiciliaria de dos semanas deben usar un brazalete electrónico, que se conecta a una aplicación de teléfono inteligente que alerta a las autoridades si se desvían de sus apartamentos o habitaciones de hotel.

Por su parte, Corea del Sur utiliza una aplicación que rastrea ubicaciones con GPS y envía alertas cuando las personas salen de la cuarentena. El mes pasado, Polonia lanzó su propia aplicación que permite a las personas en cuarentena enviar selfies para que las autoridades sepan que se están quedando en casa.

En Shenzhen, las cámaras utilizadas para monitorear a los residentes en cuarentena en un distrito estaban conectadas a los teléfonos inteligentes de los agentes de policía y trabajadores comunitarios, según un informe en el sitio web del gobierno del distrito. Si alguien cometía una violación de la cuarentena, según el informe, de la CNNm propiciaba una alerta inmediata de la policía y los trabajadores de la comunidad a los residentes.

Si echamos un vistazo a los datos, en 2018, China tenía instaladas más de 170 millones de cámaras en su territorio, una cifra que podría llegar a los 626 millones en 2020. Según la firma de investigación tecnológica Comparitech también tiene ocho de las 10 ciudades más vigiladas del mundo en base a la cantidad de cámaras por cada 1.000 personas.

Vigilancia emocional para los trabajadores

Según un informe del South China Morning Post (SCMP), un sistema de “vigilancia emocional” está permitiendo que los supervisores analicen las ondas cerebrales de los empleados en busca de signos de angustia. La tecnología es el resultado de un proyecto respaldado por el gobierno. Para ello, sensores livianos incrustados en cascos o sombrerospara trabajadores transmiten los datos a un ordenador, un proceso similar a un electroencefalograma. Después, los algoritmos de inteligencia artificial (IA) escanean los datos, buscando valores atípicos que puedan indicar ansiedad o ira.

Algunas organizaciones usan los sensores durante el trabajo de rutina, mientras que otros los incorporan en auriculares de realidad virtual (VR) para monitorear las emociones de los trabajadores durante los ejercicios de entrenamiento. Según el informe de SCMP, al menos una docena de fábricas y empresas chinas están utilizando el sistema de vigilancia emocional para monitorear a los trabajadores.

La compañía manufacturera Hangzhou Zhongheng Electric utiliza este método para controlar a los trabajadores de la línea de producción, mientras que State Grid Zhejiang Electric Power monitorea a los trabajadores mientras ayudan a la compañía a suministrar energía a la provincia de Zhejiang. El ejército de la nación, las compañías de transporte público y otras empresas de titularidad estatal también lo usan.

La idea es que el sistema brinde a las empresas la oportunidad de elevar la moral de los trabajadores antes de que la angustia emocional pueda causar un problema, no después. “Cuando el sistema emite una advertencia, el gerente le pide al trabajador que se tome un día libre o se mude a un puesto menos crítico”, dijo a SCMP Jin Jia, profesor asociado de la Universidad de Ningbo, sede de uno de los principales centros de investigación del proyecto, que resulta tan polémico como inquietante.

Fuente | Futurism

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.