A veces confiamos demasiado en el fabricante a la hora de regalar un juguete a nuestros hijos, pero como padres existe una responsabilidad adicional donde hay que asegurarse que todos estos juguetes cumplen con las normas para no arrepentirnos en el futuro. Y esto de los juguetes inteligentes se lleva mucho más lejos, porque algunos podrían incluso ser la puerta de entrada para que personas desconocidas entren en contacto con los más pequeños.

Estos dos juguetes conectados están en la lista negra de la OCU

Desde el grupo de consumidores británicos Which, en colaboración con el grupo de seguridad especial NCC Group, han lanzado un interesantísimo informe en el que han evaluado hasta siete juguetes inteligentes que se venden en cadenas de tiendas muy conocidas y a las que a buen seguro que has comprado alguno de tus regalos navideños.

Entre los juguetes que han probado figuran karaokes, juegos de mesa electrónicos o juguetes interactivos que pueden resultar muy divertidos y llamativos para los más pequeños, pero que son inseguros.

Por ejemplo, el karaoke Singing Machine y un micrófono vendido por TENVA, no utilizan métodos de autenticación como puede ser un código PIN para conexión a Bluetooth, con lo que cualquier persona en el rango de alcance del Bluetooth como puede ser un vecino, podría conectarse también al dispositivo. El fabricante de Signing Machine afirma que el usuario necesita ingresar manualmente el emparejamiento con el Bluetooth.

En lo que respecta a los walkie talkies, a pesar de que muchos afirman en la caja que cuentan con comunicación digital cifrada, los que venden la marca KidiGear cuentan con una falla de emparejamiento que permite que un extraño se conecte después de encenderse. Desde el fabricante se señala que el emparejamiento de los walkie talkies no puede iniciarse con un solo dispositivo y que ambos tienen que comenzar a emparejarse al mismo tiempo dentro de una ventana corta de 30 segundos.

“Mamá, el muñeco me vigila”, o el peligro de los juguetes conectados

Por otra parte, el dispositivo como el Mattel FFB15 Boxels, el juguete interactivo Sphero Mini y Boxer vienen con problemas de seguridad propios. Por ejemplo el juguete Boxer requiere una aplicación para controlarlo pero no de una cuenta.

Lo que pretenden desde Which es exigir al gobierno para que haga obligatorio a los fabricantes que aseguren a estos juguetes originalmente por diseño, garantizando así que se apliquen las prácticas de seguridad comunes al entregarlos a los clientes.

En todo caso los últimos responsables son los padres que siempre deben analizar los juguetes que están disfrutando sus hijos por si tienen algún fallo de seguridad, un mal funcionamiento o cualquier tema de diseño que pueda acabar siendo un peligro.