Salud

Una bacteria es responsable de que trabajar en el huerto te haga tan feliz

Bacteria en huerto

Si te sientes feliz dedicándote a las labores de jardinería, sembrando plantas y hortalizas, podando árboles o encargándote de tu huerto, la ciencia tiene algunas buenas explicaciones para ello. Entre ellas, una bacteria.

Las civilizaciones indígenas y cientos de generaciones en el entorno rural saben que el contacto con la naturaleza es una de las llaves de la felicidad para el ser humano. No en vano ya se relaciona criarse en una zona verde con una buena salud mental en la edad adulta, los baños de bosque japoneses causan cada vez más furor en países occidentales e incluso médicos escoceses recomiendan la práctica en el huerto como terapia.

Los beneficios son diversos: la exposición a la luz natural, la socialización o la práctica regular de ejercicio físico. Sin embargo, hoy hablaremos de un ingrediente añadido en la ecuación del bienestar y la paz que brindan el huerto o el jardín… ¡y es una bacteria! La misma que explica porqué los niños son tan felices al jugar con el barro o ensuciarse en el parque.

¿Qué son y en qué consisten los huertos compartidos?

Investigadores de la Universidad de Bristol y el University College de Londres analizaron en 2015 los efectos en la depresión de una bacteria no patógena denominada Mycobacterium vaccae -conocida también como bacteria de la felicidad y que se puede encontrar en la tierra-. Estos científicos inyectaron la bacteria a ratones y se toparon que esta aumentaba el nivel de serotonina y norepinefrina en el cerebro, actuando de la misma manera que el Prozac. Diciéndolo de otra manera, estar en contacto con la tierra tiene un efecto similar al de los antidepresivos, pero de un modo natural.

A su vez, esta bacteria también protegía a los roedores contra el estrés, propiciando que desarrollasen más tolerancia al mismo y una respuesta más lenta ante él. No es el único estudio relativo a esta bacteria, ya que otra investigación realizada con pacientes sometidos a quimioterapia reveló que la exposición a la Mycobacterium vaccae mejoraba la calidad de vida y paluaba las náuseas y el dolor, mejorando el sistema inmunitario y rebajando los procesos inflamatorios. 

Después de ser cultivada por primera vez a partir de estiércol de vaca en Austria, la doctora Mary O’Brien fue una doctora pionera hace décadas en proporcionar esta bacteria a pacientes con cáncer de pulmón para aumentar la fuerza de sus sistemas inmunológicos, O’Brien pronto descubrió que su bienestar era considerablemente más alto que el del grupo de control.

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.