El trabajo es el resultado del trabajo conjunto de 89 científicos polares de 50 organizaciones internacionales, que ha producido la imagen más completa de la pérdida de hielo de Groenlandia hasta la fecha. En concreto, el estudio se centra en los cambios en la masa de la capa de hielo entre los años 1992 y 2018, combinando los datos de 11 misiones satelitales diferentes.

El Himalaya se derrite: se pierde el equivalente anual a 3,2 millones de piscinas olímpicas

Los resultados del análisis arrojan unos datos demoledores. Desde el año 1992, Groenlandia ha perdido 3,8 billones de toneladas de hielo, lo suficiente como para elevar el nivel del mar 10,6 mm. La tasa de pérdida de hielo se ha multiplicado por 7 desde los 90, pasando de 33 mil millones de toneladas anuales en el 92 a 254 mil millones de toneladas por año en la última década.

“Como regla general, por cada aumento de un centímetro en el nivel global del mar, 6 millones de personas están expuestas a inundaciones costeras en todo el planeta. Según las tendencias actuales, el deshielo en Groenlandia hará que 100 millones de personas se inunden cada año para fines de siglo”, afirma el profesor Andrew Shepherd de la Universidad de Leeds, uno de los directores del estudio. “Esto no son eventos improbables o pequeños impactos; están sucediendo y serán devastadores para las comunidades costeras”, concluye.

Si buscamos cuál es el motivo de que se haya acelerado el deshielo en Groenlandia, la respuesta está muy clara: la subida de las temperaturas provocada por el calentamiento global. Así se puede observar en los modelos climáticos regionales creados por los investigadores, que revelan que la mitad de las pérdidas de hielo se derivan de la subida de la temperatura del aire, mientras que la otra mitad es consecuencia del aumento del flujo de los glaciares, provocado a su vez por un incremento de la temperatura del océano.

Para intentar frenar el rápido aumento del nivel del mar, es imprescindible tomar medidas medioambientales en todo el mundo que permitan detener el cambio climático. De lo contrario, las consecuencias pueden ser devastadoras en menos tiempo del que pensamos