La gente cada vez come peor y esto tiene serias consecuencias en la salud.

Desde hace tiempo se ha tendido a sustituir alimentos reales como frutas y verduras, así como grasas saludables, por productos fabricados artificialmente vacíos de nutrientes y repletos de aditivos, calorías y azúcar.

Y estos azúcares libres o añadidos, es decir, los que no nos llegan de manera natural en los alimentos, está haciendo que buena parte de la sociedad esté excediendo los niveles adecuados en el organismo.

Algo preocupante por su asociación con “la obesidad y el riesgo de contraer enfermedades no transmisibles”, que esto conlleva, tal y como advierte la Organización Mundial de la Salud, (OMS).

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Este mismo organismo indica que el consumo de azúcares añadidos no debería superar el 10% de la ingesta calórica total. Más allá de esta recomendación, la OMS incluso sugiere reducirlo a menos del 5% de las calorias totales consumidas. Esto supone en torno a unos 25 gramos al día.

Algo que en nuestro país podríamos estar lejos de cumplir. Según el estudio ANIBES de 2015 la media relativa a la ingesta de azúcares añadidos en la población española se colocaba en los 33,9 gramos al día, lo que supone un 7,3% de la ingesta total.

Entre los riesgos que supone el alto consumo de azúcares añadidos encontramos males tan serios como la obesidad, riesgo de padecer diabetes Tipo 2 o problemas cardiovasculares, entre otros.

Sigue leyendo para conocer algunos consejos con los que poder reducir fácilmente tu consumo de azúcar diario.

Reduce la cantidad que añades a comidas y bebidas de forma gradual

Una buena forma de empezar a tomar menos azúcar es controlando la cantidad que añades a otros alimentos.

Por ejemplo  ve reduciendo poco a poco las cucharadas que añades al café. Lo mismo con el té, los yogures o los cereales. Y de igual manera con la proporción de miel, siropes, mermeladas, edulcorantes artificiales, o salsas, como el ketchup que tomas.

La idea es ir acostumbrándote de manera progresiva al sabor de los alimentos o bebidas sin endulzar para finalmente no tener que añadirles nada.

Pero hacerlo de forma gradual evitará que sientas la ansiedad que podría provocarte hacerlo de manera drástica, al no tener algo (el azúcar) que tu cuerpo te está demandando.

Deja de consumir refrescos, en particular…

Muchas veces no somos conscientes de las calorías y los elementos nocivos que consumimos a través de las bebidas. Y la realidad es que los refrescos y bebidas gaseosas aportan un gran número de calorías vacías (es decir, mucha energía pero ningún nutriente) y elevadas cantidades de azúcar añadido.

Por ello, una manera eficaz de reducir fácilmente el azúcar que consumimos a diario es sustituir estas bebidas por unas más saludables. Los expertos afirman que la mejor opción es decantarse siempre por el agua. Además de hidratar no aporta azúcar alguno.