Salud

Razones curiosas por las que te arden las orejas (y se ponen rojas)

orejas rojas

Extremoduro cantaba aquello de “se me ponen si besas, rojitas las orejas”. Por desgracia, más allá del amor existen muchos motivos por los que tus orejas pueden arderte y ponerse incandescentes. Te los contamos.

El ardor en los oídos a menudo es un signo de que algo está sucediendo en tu cuerpo o el resultado de las condiciones ambientales como el frío extremo. Aunque en general no suele vincularse este fenómeno s anada que deba causarte preocupación, en algunos casos es preciso someterse a tratamiento médico.

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En este artículo repasamos algunas de las razones comunes por las que las orejas pueden arder y ponerse rojas, y qué puedes hacer al respecto para solucionarlo. 

Motivos por los que tus orejas arden

  • Otitis: Está causada por la acumulación de líquido en el oído medio y no solo es dolorosa en el interior, sino que también puede causar ardor y enrojecimiento en el oído externo.
  • Infecciones del oído: Cuando las bacterias y los virus invaden sus oídos, no solo se ven afectadas las áreas internas, sino que también pueden aparecer síntomas en el oído externo. Un tipo es una infección del oído medio que ocurre cuando la trompa de Eustaquio, ubicada detrás del tímpano, se inflama e hincha, atrapando líquido. También hay otitis externa, conocida como oído de nadador, causada por el agua que ingresa al canal auditivo externo. Incluso después de que se drene el agua, pequeñas cantidades de humedad que permanecen en el ambiente cálido pueden convertirse en un caldo de cultivo para las bacterias y hacer que tus orejas ardan. En ocasiones hacen falta antibióticos, siempre recetados por un médico.
  • Lesión: El trauma físico en el oído externo puede provocar ardor, hinchazón y enrojecimiento. Esto incluye todo, desde rasguños y cortes hasta picaduras de insectos y perforaciones en las orejas. Incluso las heridas de insertar objetos afilados como un lápiz o una uña en el canal auditivo pueden extenderse a los oídos externos. Es importante consultar con tu médico si hay sangrado excesivo o si una herida no cura, además de proteger tus oídos durante actividades de alta intensidad usando casco.
  • Quemarse: En muchas ocasiones olvidamos partes del cuerpo cuando nos exponemos al sol, como los pies, las manos, los párpados o, en este caso, las orejas. Las quemaduras del sol pueden propiciar que tus orejas se inflamen, ardan, se escamen o pelen. No te olvides de la crema hidratante y del aloe vera, además de usar protección solar y sombrero para la próxima ocasión.
  • Alergias y afecciones inflamatorias: Problemas como el eccema y la psoriasis pueden manifestarse en los oídos externos, y también dentro del canal auditivo. Lo mismo ocurre con las reacciones alérgicas como la urticaria y las infecciones bacterianas de la piel como la celulitis.
  • Cambios súbitos de temperatura: Las orejas también pueden salir por la exposición al aire caliente o frío. Con el aumento del calor, el cuerpo experimenta vasodilatación, mientras que con las bajas temperaturas el organismo padece vasoconstricción del suministro de sangre de la piel para evitar que pierda calor. Sin embargo, las áreas periféricas y las extremidades como las mejillas, los dedos y las orejas a menudo comienzan a experimentar vasodilatación inducida por el frío poco después de la exposición al frío para calentarlas y evitar la congelación. Es por ello que aunque parezca paradójico, sentimos nuestras orejas arder con el frío. 
  • Emociones intensas: Si te sonrojas o te sonrojas fácilmente, habrás percibido que en momentos emocionales de alta intensidad, como disgustos, sorpresas, enfados o discusiones sientes que tus orejas te arden. Este tipo de enrojecimiento y calentamiento repentino de la piel se desencadena por vergüenza, ira u otras emociones intensas, que hacen que los vasos sanguíneos en la cara y el cuello se dilaten y se produzca un fenómeno de vasodilatación. Además, las orejas son particularmente susceptibles a ponerse rojas porque la piel que cubre la aurícula es delgada, aunque en cuanto la emoción se pasa, la rojez también desaparece.
  • Cambios hormonales: En ocasiones también se trata de un efecto secundario de afecciones que afectan las hormonas durante momentos como la menopausia o el embarazo, además de desequilibrios hormonales relacionados con problemas de tiroides y glándulas suprarrenales. 
  • Síndrome del oído rojo: Esta rara condición hace que uno o ambos lóbulos de las orejas se pongan rojos y se quemen. Aunque queda mucha investigación por delante, se vincula a personas que sufren de migrañas, dolores de cabeza en racimo, dolor en la mandíbula y problemas en la columna superior. Los investigadores creen que está relacionado con el hecho de que varios nervios del oído, incluso en los lóbulos de las orejas, están conectados a la columna cervical, el tronco encefálico y el nervio trigémino que se extiende hasta la parte frontal del cerebro, la cara y la mandíbula.

Fuente | Mother Nature Network

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.