Salud

Por qué las iglesias etíopes son el último bastión de las zonas verdes

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En este país africano, que desde una vista aérea destaca como una gigantesca masa marrón, la mayor parte del 4% de su área boscosa está preservada por 3.500 iglesias. Te contamos el motivo.

Los pequeños focos de bosque verde que salpican la masa geográfica etíope, de característico color marrón, están indisolublemente vinculados a la religión, y de forma más concreta, a la Iglesia Ortodoxa Tewahido de Etiopía, que cuenta con 50 millones de miembros -el 50% de su población- y que se trata de una congregación monofisita que forma parte de la rama copta.

Más de 3.500 de estas iglesias están esparcidas por el campo etíope y la mayoría están ubicadas dentro de bosques, algo que no obedece a un motivo arbitrario o fortuito sino intencionado. Los practicantes creen que los bosques son lugares tan sagrados como los edificios religiosos que descansan en la sombra. Esta creencia supone un inmenso alivio para los bosques, deforestados y expoliados desde el pasado siglo debido a la necesidad de tierras agrícolas y el imparable crecimiento demográfico. Tanto es así que a principios del XX las zonas verdes constituían un 40% del país y hoy en día, solamente un 4%. 

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Las iglesias ortodoxas Tewahido son las encargadas de velar por los bosques, muchos de ellos tan antiguos como los propios edificios religiosos, con 1.500 años a sus espaldas. Las zonas boscosas salvaguardan a personas y ganado, y especialmente conservan la biodiversidad en una región tan asediada por la deforestación y el sobrepastoreo, protegiendo los suministros de agua y la calidad del suelo, y guardando a salvo el hábitat para los insectos polinizadores.

Un estudio publicado en marzo de 2019 en la revista PLOS One demostró que las perturbaciones tanto de los humanos como del ganado afectan la salud general y la biodiversidad de los bosques eclesiales. Demasiados pies humanos y cascos de animales fragmentan los bosques, reducen el tamaño y la densidad de los bosques y aumentan el aislamiento de estos frágiles ecosistemas. Además de construir muros bajos de piedra para proteger el bosque -una práctica que ya se hace-, los autores del estudio recomendaron un programa de siembra activo o la eliminación de malezas como medidas de conservación.

“La interdependencia entre el bosque y la comunidad de la iglesia hace que los esfuerzos de conservación sean esenciales”, redactan los autores. Por su parte, la Alliance of Religions and Conservation indica que entre el 5 y el 10% de las tierras silvestres están bajo el control de organizaciones religiosas. En Etiopía, los bosques de las iglesias son especialmente apreciados porque los seguidores creen que el dosel de los árboles evita que las oraciones se desplacen hacia el cielo.

Fuente | How Stuff Works

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.