Salud

La planta japonesa que comían los samuráis podría frenar el envejecimiento

La planta japonesa que comían los samuráis puede frenar el envejecimiento

Los guerrero de élite del Japón feudal, más conocidos como samuráis, consumían una planta con propiedades medicinales que hoy podría tener la llave para frenar el envejecimiento, según revela un estudio científico.

Según sugiere un estudio reciente publicado en la revista científica Nature, una planta japonesa muy presente en el folclore nipón y tradicionalmente consumida por los guerreros samuráis podría ser la clave para una vida larga y saludable y guardar el secreto para frenar el envejecimiento.

Se trata de la rara angelica keiskei koidzumi, más conocida como ashitaba -traducida como “hoja del mañana”-, ha sido un alimento básico de la dieta de los famosos guerreros japoneses durante milenios, y tiene propiedades tan rejuvenecedoras que, si se corta una hoja por la mañana, volverá a crecer al día siguiente. Por ello, la ciencia se ha interesado en estos interesantes compuestos con el fin de prevenir la oxidación y el envejecimiento.

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El experimento analizó el compuesto conocido como DMC administrándolo a moscas y gusanos de la fruta, lo que prolongó su vida útil en un 20%. También evitó la senescencia en las células humanas, el estado en el que las células se vuelven inactivas, incapaces de dividirse o limpiarse, lo que provoca cáncer.  También se demostró que protege los corazones de los ratones incluso cuando se reduce el flujo de sangre.

Frank Madeo, de la Universidad de Graz en Austria, afirmó en la investigación que se podría fabricar un complejo a partir de esta planta, reemplazando otras estrategias que desafían la edad, como el ayuno. “Si bien los efectos beneficiosos de ciertas estrategias conductuales y dietéticas, especialmente la restricción de calorías, son incontestables, la mayoría de las personas tienen dificultades para adherirse a ellas de manera estricta y permanente”, apuntó el responsable del estudio.

Los investigadores creen que el DMC presente en la planta preferida de los samuráis funciona estimulando al cuerpo para que elimine las células viejas o enfermas para dar paso a nuevas versiones más saludables, un proceso conocido como autofagia. Cuando esta no funciona puede dar lugar a enfermedades relacionadas con el envejecimiento, incluyendo diversos trastornos neurodegenerativos.

Ashitaba se ha usado tradicionalmente en Japón como un medicamento natural para mejorar la digestión, acelerar la curación de heridas y prevenir infecciones, y a menudo sirve como pasto para el ganado, ya que se dice que mejora la salud de las vacas y la calidad de la leche.

Fuente | Telegraph

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.