Salud

Los sonidos de la naturaleza tienen capacidad para curarte, según un metáestudio de 36 publicaciones

sonido relajante de un parque natural

¿Te sientes en la gloria si escuchas los relajantes sonidos de la naturaleza como el borboteo de un río o el cantar de los pájaros? Un metaestudio de 36 publicaciones científicas confirma que brindan una amplia variedad de beneficios para la salud de los seres humanos.

No vivimos en la naturaleza, sino que somos parte de ella. Empachados de información, saturados de tecnología y aprisionados por el gris cemento y las luces artificiales, son muchas las ocasiones en las que necesitamos retornar a lo sencillo, desprenderenos de la contaminación acústica, la prisa estresante y el frenético modo de vida para hallar reposo, calma y endorfinas en rincones verdes y apacibles. Tanto es así que en numerosos países se receta naturaleza: desde los baños de bosque japoneses contra el estrés a la horticultura prescrita por médicos británicos para curar la depresión y la ansiedad.

Sabemos que la naturaleza está estrechamente relacionada con el bienestar: su mera contemplación o pasar un rato al día en un espacio verde tienen consecuencias positivas para la salud. Pero, ¿y solamente escucharla? Pues también, tal y como confirma un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carleton, la Universidad del Estado de Michigan y la Universidad del Estado de Colorado, en conjunto con el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.

La investigación es un metaestudio de 36 publicaciones cuyas conclusiones sugieren que los sonidos de la naturaleza demuestran diversos efectos positivos en la salud de las personas. La mayoría de los estudios analizados se llevaron a cabo en un laboratorio u hospital y abarcaron 11 países diferentes, involucrando grabaciones de sonido de 251 sitios en 66 parques nacionales estadounidenses.

Webs y apps con sonidos relajantes para trabajar

En las áreas en las que hay altos niveles de sonidos de la naturaleza y bajos niveles de sonidos artificiales, los oyentes muestran una mejor salud, una disminución del dolor, mejora del estado de ánimo, mejora del rendimiento cognitivo, aumento de las emociones positivas y menor estrés y molestias. Además, diferentes sonidos tuvieron diferentes efectos, siendo los sonidos del agua los mejores para mejorar las emociones positivas y los resultados de salud, mientras que los sonidos de los pájaros ayudaron a los sujetos a superar el estrés y la molestia.

Así, los sonidos propios de la naturaleza funcionarían como la contraparte de la sociedad industrial moderna, causante de molestias, estrés y que daña la vida y los ciclos de sueño de numerosas especies además de la humana.

Uno de los principales problemas es que los sonidos naturales no están claramente separados, sino “contaminados” por los artificiales, incluso en lugares como los parques nacionales de Estados Unidos, cuyos servicios tratan de reducir el ruido y conservar los paisajes sonoros, así como la flora y fauna nativa, estableciendo caminatas sonoras para escuchar y alentando a los visitantes a estar tranquilos.

“De muchas maneras, la pandemia de COVID-19 ha enfatizado la importancia de la naturaleza para la salud humana. A medida que el tráfico ha disminuido durante la cuarentena, muchas personas se han conectado con los paisajes sonoros de una manera completamente nueva, notando los sonidos relajantes de los pájaros cantando afuera de su ventana. Qué notable que estos sonidos también sean buenos para nuestra salud”, explica Buxton, la directora del estudio.

En webs como Fragments of extintion permiten escuchar los últimos bosques vírgenes del planeta.

El estudio fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Fuente | New Atlas

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.