Salud

Lo estamos haciendo mal con las toallitas en tiempos de coronavirus

Lo que estamos haciendo mal con las toallitas en tiempos de coronavirus

Desde Greenpeace alertan del peligro creciente del uso incorrecto de toallitas húmedas durante la pandemia: su compra se ha incrementado en un 50% y ya existen incidencias y colapsos en las redes de saneamiento debido a que la gente las tira por el desagüe.

Las toallitas húmedas comportan un importante problema de salud pública desde hace años: según datos aportados en 2017 por la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) en España nos cuesta 200 millones de euros anuales. Los problemas son varios: no son biodegradables, la mayor parte de fabricantes incumplen los estándares de calidad para abaratar la producción, están humectados con químicos contaminantes y gran parte de la población los tira por el WC, provocando atascos en el alcantarillado y vertidos de aguas residuales.

Durante la pandemia la compra de toallitas húmedas se ha incrementado en un 50%. Estos artículos taponan desagües y colapsan los sistemas de depuración, implicando elevados costes económicos pero también medioambientales.  Algunos gestores de aguas, como en la ciudad de Cádiz, ya han dado la voz de alarma ante el aumento de las incidencias y retirada de estas toallitas de la red de saneamiento: desde el inicio de la crisis sanitaria del coronavirus han subido un 15%.

Desde Greenpeace avisan que el fenómeno puede ser la punta del iceberg de un problema común a todas las redes de evacuación de aguas residuales del país, con potencial de dificultar a la larga el sostenimiento del sistema de saneamiento de las aguas residuales y generar un colapso.

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¿La solución? No usar este producto: es de usar y tirar, altamente contaminante y totalmente prescindible. Al utilizarlas contribuyes al grave problema de los microplásticos. Junto a otros elementos plásticos que se arrojan sin control ni responsabilidad de forma indebida en la red de saneamiento -compresas y tampones, preservativos o bastoncillos-, se producen atascos y además, las micropartículas y nanopartículas plásticas acaban en nuestros ríos y mares y por ende, en el organismo de múltiples seres vivos como peces y aves, y en última instancia, también en nosotros los humanos. En el caso de usarlas, jamás deben tirarse por el desagüe.

Un solo dato ilustra la gravedad: las fibras plásticas de las toallitas húmedas pueden tardar más de 100 años en degradarse en fragmentos aún más pequeños. En nuestros tiempos 700 especies de organismos marinos sufren las consecuencias desastrosas de la contaminación plástica: al año un millón de aves y 100.000 mamíferos marinos mueren por los plásticos que llegan a las aguas. Desde Greenpeace solicitan luchar contra la comercialización de estos productos y desdeñar su uso.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.