Salud

La contaminación causó en 2018 5 veces más muertes que el coronavirus en 2020

La contaminación por combustibles fósiles causó 8,7 millones de muertes en 2018

Un nuevo estudio dirigido por científicos de Harvard ha encontrado que la contaminación del aire derivada de los combustibles fósiles fue responsable de más de ocho millones de muertes en todo el mundo en 2018.

El año pasado 1,8 millones de personas murieron debido al coronavirus: los países de más de dos millones de personas que han registrado más muertes por números de habitante son Bélgica (cerca de 19.360 fallecidos), Eslovenia (2.630), Bosnia (4.020), Italia (73.000), Perú (37.500) y España (50.400). 9 de los 15 Estados con más fallecidos en términos relativos se encuentran en Europa. En términos absolutos, los países con más muertes son Estados Unidos, Brasil, México, India y Reino Unido. Y ante estas cifras devastadoras, no deberíamos ignorar el impacto de la contaminación en la salud: solamente en 2018 murieron a causa de ella 8,7 millones de personas. 

Así lo atestigua una investigación realizada por la Universidad de Harvard que se llevó a cabo en colaboración con científicos de la Universidad de Birmingham, la Universidad de Leicester y la University College London (UCL), centrada en la contaminación de partículas (PM) 2.5, que se refiere a partículas de polvo muy finas, aquellas que miden menos de 2.5 micrones de tamaño.

Estas partículas pueden originarse por incendios forestales, tubos de escape de vehículos y quema de combustibles fósiles. Dado su pequeño tamaño pueden penetrar en los pulmones y el torrente sanguíneo y ante la exposición a largo plazo, provocar problemas crónicos de salud como el asma, cáncer, accidentes cerebrovasculares y enfermedades coronarias. El estudio se suma a la creciente evidencia de que la contaminación del aire por la dependencia continua de los combustibles fósiles es perjudicial para la salud de todo el planeta, en el que más de 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado.

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Los científicos utilizaron un modelo avanzado de química atmosférica desarrollado en Harvard para desentrañar los detalles más finos, combinando esto con estimaciones de emisiones de diferentes sectores como la generación de energía, el transporte y la industria. Se sirvieron de simulaciones de química oxidante-aerosol de la NASA para calcular las concentraciones de contaminación PM2.5 de combustibles fósiles en diferentes ubicaciones, con su sistema capaz de dividir el mundo entero en segmentos tan pequeños como 50 x 60 km (31 x 37 mi).

La alta resolución espacial combinada con datos de ubicación permitió sacar conclusiones más detalladas sobre el tipo de aire que las personas inhalan a diario. A continuación crearon un modelo de evaluación de riesgos basado en una investigación actualizada sobre los vínculos entre la exposición a largo plazo a la contaminación por PM2.5, incluso en concentraciones bajas, y los resultados de salud y mortalidad.

Los investigadores se toparon con una tasa de mortalidad mucho más alta debido a las exposiciones a largo plazo a las emisiones de combustibles fósiles. Anteriormente, el estudio más completo de la muerte por todas las fuentes de material particulado al aire libre colocó el número de muertes anuales en 4.2 millones, incluidas fuentes como el polvo y el humo de los incendios. Los autores del nuevo estudio concluyen que en 2018, las emisiones de combustibles fósiles por sí solas fueron responsables de 8,7 millones de muertes, lo que implica el 18% del total mundial, o lo que es lo mismo, una quinta parte. 

“A menudo, cuando discutimos los peligros de la combustión de combustibles fósiles, es en el contexto del CO2 y el cambio climático y pasamos por alto el impacto potencial en la salud de los contaminantes emitidos conjuntamente con los gases de efecto invernadero”, dice el coautor Joel Schwartz, profesor de epidemiología ambiental en la Harvard. El propósito del estudio también es recalcar la importancia de una transición a fuentes de energía alternativas. 

La investigación fue publicada en la revista Environmental Research.

Fuente | New Atlas

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.