Salud

Tu cerebro podría comerse literalmente a sí mismo por la falta crónica de sueño

Tu cerebro se come literalmente a sí mismo por la falta de sueño

Los investigadores han descubierto que la falta de sueño persistente hace que el cerebro elimine una cantidad significativa de neuronas y conexiones sinápticas, y la recuperación del sueño podría no ser capaz de revertir el daño.

Dormir es fundamental para reponer los niveles de energía pero además, nuestro cerebro cambia de estado cada noche para eliminar los subproductos tóxicos de la actividad neuronal que se quedan durante el día. Por extraño que parezca, el mismo proceso comienza a ocurrir en los cerebros que también padecen privación del sueño crónico, con matices.

Un equipo dirigido por la neurocientífica Michele Bellesi de la Universidad Politécnica de Marche en Italia, cuya investigación ha sido publicada en el Journal of Neuroscience, examinó la respuesta del cerebro de los mamíferos a los malos hábitos de sueño, hallando una extraña similitud entre los ratones bien descansados ​​y sin sueño.

Al igual que las células en otras partes de su cuerpo, las neuronas cerebrales se actualizan constantemente por dos tipos diferentes de células gliales: células de soporte que a menudo se llaman el pegamento del sistema nervioso. Las células microgliales son responsables de eliminar las células viejas y desgastadas mediante un proceso llamado fagocitosis, cuya etimología alude a “devorar” en griego. Mientras, el trabajo de los astrocitos es “podar” sinapsis innecesarias en el cerebro.

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Este proceso ocurre cuando dormimos para eliminar el desgaste neurológico del día, pero la responsable de esta investigación italiana ha descubierto que sucede lo mismo cuando empezamos a perder el sueño. En lugar de funcionar adecuadamente, el cerebro se desborda y comienza a dañarse a sí mismo. “Mostramos por primera vez que las porciones de sinapsis son devoradas literalmente por los astrocitos debido a la pérdida de sueño”, dijo Bellesi a Andy Coghlan a la publicación New Scientist.

Los investigadores fotografiaron los cerebros de cuatro grupos de ratones: un grupo descansó bien entre 6 y 8 horas, otro fue despertado periódicamente del sueño,
un tercer grupo se mantuvo despierto durante 8 horas adicionales para probar la falta de sueño y un grupo final se mantuvo despierto durante cinco días seguidos, con falta crónica de sueño.

Cuando los investigadores compararon la actividad de los astrocitos en los cuatro grupos, la identificaron en el 5,7 por ciento de las sinapsis en los cerebros de ratones descansados, y en 7,3 de los cerebros de ratones que despiertan espontáneamente. En los ratones privados de sueño y privados de sueño, notaron algo diferente: los astrocitos aumentaron su actividad para comer partes de la sinapsis, como las células microgliales, que consumen desechos, un proceso conocido como fagocitosis astrocítica.

En los cerebros de ratones privados de sueño, se descubrió que los astrocitos estaban activos en el 8,4 por ciento de las sinapsis, y en los ratones con insuficiencia crónica de sueño, el 13,5 por ciento de sus sinapsis mostró actividad astrocítica. La mayoría de las sinapsis que se comían en los dos grupos de ratones privados de sueño eran las más grandes, que tienden a ser las más antiguas y más utilizadas, “como los muebles antiguos”, según subrayaron sus autores.

Sin embargo, al verificar la actividad de las células microgliales en los cuatro grupos, descubrieron que también se había incrementado en el grupo con falta crónica de sueño. Esto se trata de un motivo preocupante, puesto que la actividad microglial desenfrenada se ha relacionado con enfermedades cerebrales como el Alzheimer y otros problemas neurodegenerativos. Quedan muchas preguntas en al aire, sobre todo si este proceso se replica en el cerebro humano y si recuperar el sueño puede revertir el daño.

Fuente | Science Alert

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.