Salud

Escuchar a Mozart puede reducir la frecuencia de los ataques epilépticos

Escuchar a Mozart puede reducir la frecuencia de los ataques epilépticos

Si Wolfgang Amadeus levantase cabeza vería no solamente el inmenso legado de su prodigiosa obra musical, sino que sus sinfonías, óperas o sonatas pueden ayudar al tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos como la epilepsia.

Tras una exahustiva revisión de estudios sobre el efecto que provoca la música de Mozart en pacientes epilépticos, se ha confirmado que escuchar su música de piano puede reducir la frecuencia de los ataques. Los resultados de este metanálisis completo se presentan en el congreso del ECNP tras una publicación reciente en una revista revisada por pares y tienen capacidad para acabar con el escepticismo que todavía impera en torno a esta cuestión.

Desde los noventa fueron muchos los científicos interesados en el influjo de la música clásica de este autor, lo que se dio en conocer como el Efecto Mozart y que desencadenó numerosos experimentos científicos a lo largo de la década. En 1991, el otorrinolaringólogo e investigador Alfred A. Tomatis publicó el libro Pourquoi Mozart basado en su Método Tomatis para estimular el oído y el sistema nervioso, afirmando que la música de Mozart ayudaba a curar casos de depresión.

En 1993 vio la luz un artículo de la psicóloga Frances Rauscher tras un experimento exponiendo a 36 estudiantes durante 10 minutos a la sonata para dos pianos en re mayor KV 448/375a (en el catálogo Köchel), y revelando que tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal.

Muchos otros experimentos después -algunos con muestras pequeñas y resultados variables, lo que ha detonado el germen del escepticismo-, dos investigadores italianos, Gianluca Sesso y Federico Sicca de la Universidad de Pisa, han realizado una revisión sistemática de trabajos relacionados con el efecto de la música de Mozart en la epilepsia, una enfermedad que afecta a menos de una persona de cada cien en todo el mundo. Los fármacos no funcionan en un tercio de los pacientes.

Trabajando de acuerdo con los métodos estándar aceptados para analizar el tratamiento clínico, examinaron 147 artículos de investigación publicados, que luego evaluaron de acuerdo con la relevancia y la calidad de la investigación. Esto les permitió seleccionar 12 piezas de investigación reunidas en 9 grupos separados.

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Las conclusiones arrojaron que escuchar a Mozart, especialmente a diario, conducía a una reducción significativa de los ataques epilépticos, y también a una frecuencia reducida de actividades cerebrales anormales en pacientes epilépticos -las denominadas descargas epileptiformes interictales-. Los efectos fueron constatables tras una sola sesión de escucha y se mantuvieron después de un período prolongado de tratamiento.

“Ha habido un flujo de nuevas investigaciones en los últimos años, por lo que era hora de dar un paso atrás y mirar el panorama general. El diseño de los estudios varía, por ejemplo, algunas personas miran una sola sesión de escucha, otras en sesiones de escucha diarias, por lo que no es fácil llegar a una conclusión”, explica Gianluca Sesso.

El metanálisis indica que un período de escucha de Mozart propicia una reducción media de los ataques epilépticos que oscila entre el 31% y el 66%, aunque varía según la persona y el estímulo musical utilizado. Los estudios originales sobre el efecto Mozart se sirvieron de la sonata para 2 pianos, K448, una pauta que tomaron como base las siguientes investigaciones. También se ha demostrado que la sonata para piano K545 continúa el mismo efecto.

“Puede ser que las sonatas de Mozart tengan estructuras rítmicas distintivas que son particularmente adecuadas para trabajar con la epilepsia”, revela el doctor Sesso. Vesta Steibliene, de la Universidad de Ciencias de la Salud de Lituania comentó en torno al análisis que existe un interés creciente en las técnicas de estimulación cerebral no invasiva en el tratamiento de trastornos neuropsiquiátricos. “Escuchar a Mozart puede ser un método eficaz no invasivo de neuroestimulación. Sin embargo, para utilizar este método en entornos clínicos, el mecanismo exacto del efecto de la música de Mozart en las regiones del cerebro debe ser mejor entendido”.

Fuente | Medicalxpress

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.