Salud

El vínculo entre dieta y depresión, según la ciencia

El vínculo entre dieta y depresión, según la ciencia

La dieta y la depresión tienen vínculos estrechos en los que diversos estudios científicos ahondan para mejorar la prevención y tratamiento de esta enfermedad. Hablamos de algunos de los últimos descubrimientos.

Existen evidencias de que dietas como la mediterránea –en la que destacan alimentos frescos de origen vegetal, el aceite de oliva, los granos integrales o las proteínas saludables como el pescado- contribuyen a prevenir la depresión. Otro metanálisis de 16 ensayos clínicos existentes llevado a cabo por Joseph Firth de la Universidad de Manchester concluía que agregar más vegetales a la dieta podría mejorar significativamente el estado de ánimo. 

Para conocer si la dieta puede mejorar los trastornos del estado de ánimo, los científicos examinaron datos de casi 46.000 personas y publicaron sus resultados en la revista Psychosomatic Medicine, concluyendo que las mejoras en la alimentación reducen significativamente los síntomas depresivos, aunque no afectaron a la ansiedad.

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“En particular, comer comidas más ricas en nutrientes que sean ricas en fibra y verduras, mientras que reducir las comidas rápidas y los azúcares refinados parece ser suficiente para evitar los efectos psicológicos potencialmente negativos de una dieta basada en comida chatarra”, destacaba el responsable. Si además se combina con ejercicio, mucho mejor.

Otro estudio reciente publicado en Physiological Reports reveló que los niveles altos de sodio y los niveles bajos de potasio se asociaron con un mayor riesgo de depresión en los adolescentes.

Puesto que los neurotransmisores facilitan la comunicación entre el cerebro y el intestino, y la serotonina es fundamental en la forma en que el cerebro responde después de comer algo que causa problemas gastrointestinales, una elevada cantidad de sodio, presente en múltiples alimentos procesados, podría resultar negativa. Alrededor del 95% del suministro de serotonina del cuerpo reside en el tracto gastrointestinal.

El estudio analizó principalmente los niveles de sodio y potasio de los adolescentes afroamericanos situados áreas urbanas de bajos ingresos, donde los productos frescos pueden no ser accesibles o asequibles. Se les pidió a los 84 participantes que informaran cómo se sintieron al comienzo del estudio y al final, un año y medio después. También se recolectó una muestra de orina para medir los niveles de sodio y potasio. Los resultados arrojan que una dieta alta en sodio y baja en potasio predice mejor un aumento en la depresión adolescente.

Otra investigación de hace años reveló que en los jóvenes una mayor ingesta de verduras y frutas predijo mayores índices de bienestar, incluyendo la felicidad, la satisfacción con la vida, curiosidad y creatividad. Para dicho estudio se exploraron los efectos de limitar la exposición a los químicos en los alimentos procesados, así como en aumentar la exposición a nutrientes saludables. Se descubrió que ciertas sustancias químicas en los alimentos procesados ​​pueden estimular la inflamación y estresar el sistema inmunitario.

Por el contrario, las cantidades crecientes de alimentos ricos en nutrientes como las frutas y verduras frescas alimentan las bacterias intestinales beneficiosas, lo que está relacionado con un mejor estado de ánimo e inmunidad, así como con una menor inflamación. En definitiva, eres lo que comes, por lo que cuidar lo que tienes en tu plato puede ser esencial para prevenir en mayor medida la aparición de la depresión.

Fuente | Medical News Today

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.