Salud

El alcohol ayuda a dormir mejor: ¿mito o realidad?

El alcohol ayuda a dormir mejor: ¿mito o realidad?

¿Beber alcohol es una buena idea para conciliar el sueño? Desmentimos esta creencia errónea y te contamos los efectos devastadores de esta sustancia sobre tu cerebro, ritmos circadianos y órganos.

Son muchas las personas que ante el insomnio deciden servirse una copa de vino o sacar una cerveza de la nevera para invocar a la somnolencia y que contar ovejas se convierta en un ejercicio más placentero. No obstante, la ciencia ha recalcado en muchas ocasiones el carácter contraproducente del consumo y destacado el vínculo entre el alcohol y las interrupciones del sueño.

Las razones por las que el alcohol es malo son varias: el alcohol te deprime debido a sus efectos sedantes y somníferos -que a su vez motivan su consumo- y su carácter como sustancia inmunodepresora.

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Aunque alcanzas al beberlo un nivel rápido de somnolencia -algo que se produce por la producción de la adenosina-, provoca interrupciones del sueño una vez su efecto desaparece, afectando de forma negativa a la fase REM del sueño, responsable de aumentar la memoria, la concentración y el aprendizaje. De este modo, al día siguiente puedes sufrir fatiga, deterioro de la concentración, falta de productividad o ansiedad.

Por otro lado, al beber líquido antes de meterte en cama, es probable que tengas que levantarte al baño en mitad de la noche, algo más que probable debido al carácter diurético del alcohol. Además, el alcohol incide sobre la regulación de temperatura, pudiendo generar sudores nocturnos.

Los despertares nocturnos propiciados por el alcohol también acontecen por los cambios más bruscos entre las fases del sueño, además de una mayor relajación de los músculos de la garganta, que empeoran la respiración, incrementan los ronquidos y agravan la apnea del sueño.

Además de al sueño y al cerebro, el consumo nocturno -y diurno de alcohol- daña el corazón, puede producir a largo plazo pancreatitis, cirrosis y hepatitis alcohólica, dolencias de estómago como la gastritis y úlceras pépticas, alteraciones del sistema inmunológico, mal funcionamiento del sistema nervioso, degeneración ósea y muscular, impotencia sexual y mayor riesgo de abortos espontáneos en las mujeres.

Fuente | Sleep.org

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.