Si bien sabemos que una buena alimentación y ejercicio continuado pueden contribuir a mejorar nuestra salud, en cuestiones de sueño, no parece que lo tengamos tan claro.

El descanso es un elemento fundamental para tener una buena salud tanto física como mental. Pero son muchas las personas que descuidan sus hábitos de sueño. Ya sea por nuestros horarios, por elexceso de trabajo o por el mero placer de trasnochar lo cierto es que muchas veces no dormimos lo necesario y eso pude pasarle factura a nuestro organismo.

Para intentar concienciar sobre la importancia de dormir bien y ayudar a crear un espacio que favorezca el descanso, IKEA y la Sociedad Española del Sueño (SES) creaban a comienzos de este mes el proyecto “Habitación saludable del sueño IKEA-SES Vitoria-Gasteiz”, en el que la empresa sueca en colaboración con el organismo de salud han recreado dos espacios que recogen cómo deben ser las habitaciones ideales para disfrutar de un sueño adecuado.

Diez cosas que no deberías tener en tu dormitorio si quieres dormir bien

Según los especialistas,  el dormitorio será la estancia del hogar que más se transformará en los próximos años para dar respuesta, precisamente, a la necesidad de propiciar un sueño más saludable. En este sentido el proyecto creado por Ikea supone un diseño de habitación sustentado en conocimientos científicos orientados en favorecer el sueño.

En esta “habitación saludable del sueño”, IKEA ha dado respuesta a los que la SES ha identificado como los problemas más comunes entre los españoles a la hora de conciliar y disfrutar de un sueño adecuado y reparador: temperatura, luz, y ruido, los materiales y el entorno decorativo.

Basándonos en ello, a continuación te mostramos las claves que debes tener en cuenta para crear la habitación perfecta para dormir bien según la ciencia.

1. Temperatura ideal de tu cuarto

Los especialistas recomiendan mantener una temperatura neutra en nuestra habitación para dormir bien, que debe oscilar entre los 18 y 21 grados Celsius. Esto se debe a que existe una relación directa entre la temperatura del ambiente y la de nuestro cuerpo.

Además, cabe señalar que mientras nos encontramos en la fase REM del sueño nuestro cuerpo tiene una dificultad mayor para mantener regulada su temperatura, por lo que resulta importante utilizar tejidos que favorezcan esta regulación, absorbiendo el exceso de calor o manteniendo este cuando hace frío.

2. La intensidad de luz más adecuadas

En numerosas ocasiones hemos alertado de los inconvenientes de llevarnos a la cama nuestros dispositivos móviles. Y es que la luz que emiten estos aparatos electrónicos tienen consecuencias en nuestro descanso, como es el retraso en la secreción de melatonina, retrasando el inicio del sueño.

Pero no solo se trata de evitar las pantallas. En general la luz no es recomendable cuando buscamos poder tener un sueño adecuado. Dormir con la luz encendida o en dormitorios con contaminación lumínica produce un sueño más superficial, mayor número de estados de vigilia y alteración de las ondas cerebrales responsables del sueño profundo.

De esta forma, la intensidad de luz idónea que debería tener una habitación a la hora de acostarnos no debe superar los 75 luxes.