Salud

¿Cuál es la diferencia entre el tamari y la salsa de soja?

salsa de soja y tamari

Estas dos sabrosas salsas líquidas de color oscuro son icónicas en la gastronomía asiática pero, ¿cuál es la diferencia entre el tamari y la salsa de soja y cuándo debes usar cada una? Te sacamos de dudas.

Si paseas por un establecimiento especializado en alimentación oriental o pides comida asiática a domicilio, es probable que te hayas preguntado qué distingue a la salsa de soja del tamari. La primera es más conocida y usada en nuestro país: también conocida como como sillao en cantonés y como shōyu en japonés, se trata de uno de los condimentos más antiguos del mundo.

La salsa de soja está elaborada a partir de una combinación fermentada de soja y trigo tostado. Las semillas de la legumbre se fermentan con los hongos Aspergillus oryzae o Aspergillus sojae. Su origen data de China, hacia el final de la dinastía Zhou. Ligada a la dieta vegetariana propia del budismo, se propagó pronto a países asiáticos como Malasia, Indonesia, Filipinas o Japón, aunque debido a la globalización ha cobrado una importante presencia en Occidente.

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La mayoría de la salsa de soja comercial tiende a ser salada y es un poco delgada, además de llena de conservantes. Sin embargo, las versiones orgánicas y bajas en sodio están disponibles para quien desea un producto más puro, pese a que lo ideal son las producciones de carácter artesanal. Además, cabe destacar que a nivel mundial gran parte de la soja es transgénica, por lo que se recomienda buscar alternativas ecológicas.

Mientras, el tamari, considerado una variante japonesa de la salsa de soja, se trata de un subproducto de la fabricación de pasta de miso. Cuando se elabora de manera clásica, solo se usan soja, agua y sal, lo que le da a los tamari un sabor robusto y sabroso de umami, ese quinto sabor que enloquece a tu paladar. La gran diferencia entre ambas salsas radica en la salsa de soja se prepara con granos de trigo en la primera etapa de fermentación, mientras que el tamari, de sabor más intenso, habitualmente no tiene nada de trigo, convirtiéndolo en apto para intolerantes al gluten.

Los expertos recomiendan que, pese a ser un poco más caro, te decantes por el tamari -aunque en las recetas pueden usarse de forma totalmente intercambiable-. Al carecer de trigo no tiene componentes inflamatorios, causa menos intolerancias, tiene mayor carga de proteínas saludables -aproximadamente unos dos gramos por cucharada- y también contiene menor carga de aditivos y conservantes. Es más oscuro, equilibrado y salado: puedes suavizar su intenso sabor con un poquito de zumo de lima.

Fuente | Reader´s Digest

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.