Salud

Cuál es el momento perfecto para echar sal a la comida

Cuál es el momento perfecto para echar sal a la comida

¿Cuál es el mejor momento para añadir sal a tu comida? Como decían Jarabe de Palo, depende. En este caso, del tipo de plato y producto que estes cocinando. Te damos algunos trucos para encontrar el punto ideal en el que salar tus platos.

El momento perfecto para incorporar la sal que nuestra comida necesita varía en función de la receta o tipo de alimento, aunque existen algunas directrices básicas que te pueden ayudar a resolver esta cuestión. En líneas generales, necesitamos una cantidad diaria de sodio al día, alrededor de 500 mg.

Dependiendo de cocción de los alimentos, lo suyo sería añadir este producto en un momento determinado. Cuando hacemos guisos, sopas, platos de cuchara o cocidos es importante salar los alimentos antes de meterlos en la olla, o salando en diminutas cantidades cada alimento en el momento de su incorporación -ten en cuenta que no se suelen añadir todos los elementos a la vez-.

En todo caso, mejor el defecto que el exceso, ya que siempre podrás rectificar incorporando un poco más. Ten en cuenta la sal que ya tienen de por sí múltiples alimentos como las conservas, las salsas, los productos en salazón, los encurtidos…

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Si preparas un alimento a la plancha, ya sea un pescado, una verdura, tofu o carne, es mejor añadir la sal al final del todo, ya que la sal rompe las fibras del alimento provocando que los jugos salgan al exterior y el plato se seque. Puedes incorporar la cantidad deseada de sal justo antes de retirar el alimento, consiguiendo que quede tierno y jugoso.

Esto no se aplica a las preparaciones a la brasa, ya que en ellas queremos que el sabor y aroma del humo penetre en los alimentos, por lo que es recomendable incorporar la sal al comienzo sobre aquello que vayas a cocinar.

En el caso de preparaciones concretas como la tortilla, se recomienda un pellizco de sal por cada huevo: hay gente que lo añade al huevo y otros antes, a la patata. No es una norma estática. Para fritos como las patatas -incluso también asadas- estas deben sazonarse siempre al final, una vez doradas, calientes y justo en el momento de servir. De lo contrario, la sal las ablanda y no permite que estén crujientes ni tersas. Además, gran parte de ella se quedará en el fondo de la freidora de la sartén o de la freidora y degenerará más rápido el aceite.

La sal se introduce en los alimentos por un proceso de ósmosis

Nunca te acostarás sin saber algo nuevo, y probablemente esto no lo conocías: la sal se introduce en la comida por un proceso de osmosis: rompiendo las fibras y permitiendo que los jugos afloren. Durante la cocción esto es beneficioso ya que el sabor se queda en el líquido, pero no al preparar un pescado, por ejemplo. 

La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir menos de cinco gramos de sal al día para evitar complicaciones cardiovasculares. El principal problema viene de los alimentos ya preparados y procesados, puesto que de toda la dieta solamente añadimos directamente entre el 20% y el 30% de la sal, según datos del Ministerio de Sanidad. Modérate si tu plato lleva procesados y rectifica al final. También ten en cuenta que salsas como la de soja son altamente ricas en sodio, como también lo son la mayoría de los quesos.

Teniendo en cuenta que Ferrán Adrià dijo una vez que la sal “es el único producto que cambia la cocina”, te animamos a experimentar y descubrir los mejores instantes para incorporarla.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.